Encuentros — 21 noviembre, 2017 at 12:00

Matthew McDaid: Un irlandés en tierras catalanas

 

La canción de autor siempre ha sido fundamental para explicar el curso histórico de la segunda mitad del siglo XX. Dejando de lado su declive en los ochenta, el leve resurgir en los noventa, llevó a que Occidente, el cual estaba importando y exportando bandas indies y de otros movimientos más minoritarios, a prestar atención de nuevo a esas voces honestas y surgidas del corazón como la de los cantautores. Conforme el siglo XXI avanzaba y empezaron a brotar una nueva generación de ‘songwriters’ como Damien Rice, Ray Lamontagne o Damien Jurado, muchos son los artistas que han querido buscar en los orígenes del género una forma de intimar con el oyente. El irlandés Matthew McDaid es uno de ellos.

Matthew, en tu último trabajo has hecho un disco elegante a la par que sencillo. ¿Contento con el resultado?

Muy contento. Teniendo en cuenta que el camino hacia este momento ha sido largo y duro, ¡estoy contentísimo! Ha sido un placer trabajar con toda la gente que se ha involucrado en el disco y que ha tratado mi música con mucho amor.

¿Cómo fue el proceso de grabación?

Fue una explosión de ideas y de conexión con los músicos y la música. Para grabar la base nos cerramos seis hombres en el estudio (La Casamurada) durante tres días, solo respirando el aire de las máquinas y los instrumentos. La semana siguiente grabamos cello y violín (Mini Blind Records) con las chicas, buscando la energía femenina para el disco. Cuando conseguimos esto, enviamos las grabaciones a la Francia rural para que la teclista nos diera el toque cósmico. Después Alex Vivero se puso con las mezclas junto a Joana Serrat, y el proceso finalizó en Québec, cuando Harris Newman lo masterizó y ¡voilà!

Desde que lanzaste Crowded by Silence (2015) ¿en qué crees que has evolucionado como músico? ¿Qué han supuesto estos dos años para ti?

Estos dos años han sido muy importantes sobre todo porqué he evolucionado y madurado como persona y eso creo que se transpira en mi música. Me he quitado prejuicios y me he abierto a muchos estilos de música diferente. Eso me ha dado un mayor conocimiento de la música, más amplitud de miras y más conexión conmigo mismo.

Has declarado en otras entrevistas, que a tu anterior trabajo le faltaba un sonido, una esencia y un toque de alma que estabas buscando. ¿Crees estar en el camino adecuado para ello?

Creo que hemos encontrado el camino correcto para este disco. Hemos sabido capturar la esencia de las canciones respetando lo que pedía cada una de ellas. Me encanta como suena. Pero también tengo mucha curiosidad en probar cosas nuevas y estilos nuevos en el futuro.

Por lo que he escuchado, sigues apostando por secciones de viento –como en canciones    como ‘Darlin’, ‘Hungry’ o‘Karma’–, con delicados arreglos de cuerda. ¿Qué sentimientos te gustaría que evocara tu música? A mí me produce mucha calma escucharte.

Últimamente me gusta mucho hacer música que tiene una conclusión y creo que es esto lo que puede dar sensación de paz. Las historias tienen un final y la mente no tiene que buscar un significado extraño a la canción. Me gustaría pensar que el que está escuchando el disco se siente a gusto, tranquilo, pero sobre todo, que se sumerja en él y disfrute del viaje que le propone.

Lo que también he notado es que también hay mucha más presencia de guitarras eléctricas en este trabajo, si lo comparamos con el anterior trabajo. ¿Es el camino que quieres tomar en un futuro? ¿El de reforzar el sonido de la guitarra eléctrica en tus conciertos y discos?

No necesariamente. En este disco he querido buscar el sonido de una banda completa, rockera y cósmica. Por eso hemos grabado muchas guitarras y sonidos diferentes pero, en el futuro, puede que me guste hacer un disco más ‘roots’, con solo guitarras acústicas y más sencillo. Ahora mismo solo sé que estoy disfrutando mucho con las guitarras que ha grabado Alex. Ha hecho un trabajo fenomenal en el disco.

Tú eres un músico que se ha hecho en la calle. Y has declarado en alguna ocasión, que lo que ésta enseña es a tener confianza en uno mismo. Pero decía Steven Tyler que si un músico no tiene nervios antes de subir a un escenario, es que ya se estaba empezando a desencantar con lo que hacía. ¿Alguna vez te ha sucedido?

Palabras muy sabias del grande Steven Tyler, y tiene razón. Este verano pasado estuve en Menorca tocando versiones en hoteles y ahí sí me sucedía, pero con mi propio proyecto no me pasa. La sensación de saber que el público está ahí porque tiene ganas de verte es una pasada. Crea un tipo de nervios y de concentración que me encanta y que resulta hasta adictiva.

En muchas letras de tus canciones hay mucha preocupación por las relaciones humanas. En Last Words and Wishes lo percibí; en Darlin, también. Me recuerda a Chris de Burgh.

Soy una persona muy observadora. Cuando encuentro personas con una historia que me llama la atención intento escribir sobre ella. Este hecho me ayuda a entender su punto de vista y creo que así puedo ayudar mejor a la persona o su situación.

En cambio, también hay canciones como ‘Captain Whitout A Boat’, de tu primer EP, cuya letra me parece muy interesante. Parece que es como si quisieras que la canción fuese escuchada por personas que, algún momento de su vida, estuvieron perdidas. ¿Me equivoco? ¿Es la mejor forma que tienes de captar las emociones del oyente y poder acceder a su alma?

Con Captain fue un proceso diferente de escribir. La compuse con un amigo y nos dejamos llevar por la música, no es una historia real, nos gustó mucho esa sensación de desesperación al estar perdido en el mar. La verdad es que no me preocupo demasiado por lo que puede pensar la gente, soy más egoísta en este sentido. La canción me tiene que motivar a mí, si no me motiva me aburro y si me aburro yo, se aburre el público y el concierto no funciona.

Para ti los retos son fundamentales. ¿Cuál es tu mayor reto en el aspecto musical? ¿A qué aspiras?

El reto más grande es vivir de la música y tener una carrera larga y próspera. Aspiro a muchas cosas, seguir haciendo buena música, evolucionar al máximo como músico y persona, viajar como mi música, por todo el mundo, pero sobre todo disfrutar y coleccionar buenos recuerdos para el baúl de la vida.

Texto: Alex Zambudio

 

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