Encuentros — 28 noviembre, 2017 at 11:15

Ash Grunwald: Blues, electrónica y punk

 

Posiblemente el nombre de Ash Grunwald (Melbourne, 1976) diga poco al público español pero con una larga carrera de ocho álbumes de estudio y tres en directo, es un músico consagrado en las antípodas. Aunque sus inicios era clásico blues del Delta con versiones de Elmore James, Robert Johnson y Howlin’ Wolf, posteriormente el sonido se fue complementando con las nuevas tecnologías, un discurso que ha funcionado muy bien en bandas como North Mississippi Allstars. Sin embargo, Grunwald va más allá y experimenta con electrónica, vocoder y otros artilugios que a los puristas puede que le salgan sarpullidos, pero hay que reconocer que aunque arriesgado, es resultón. Incluso ha grabado un disco, Gargantua (Shock, 2013) con una banda punk de acompañamiento, The Living Dead. Quien no arriesga, se queda en la segunda división. El single «Hammer» es el adelanto de su noveno álbum que, en sus palabras, “es más bluesy, un disco para poner en el reproductor y relajarte”. Nos visita en extensa gira a partir de la semana que viene. Estas son las fechas: 7 Capitol, Santiago; 8 Radar Vigo, 9 AMC Bocanegra, Piloña, Asturias; 10 Conciertos Salvajes El Zagal de San Martín, Valladolid; 11 Sala X Sevilla; 13 Tempo, Madrid; 14 Rock & Blues, Zaragoza; 15 Sala Clap, Mataró y 16 Centro Cultural Lobiano , Ermua.

En España solo conocemos a Michael Charles y Dave Hole. Cuéntanos algo de la escena blues & roots de Australia.

Siempre hemos tenido una escena blues pequeña pero muy saludable. Hace veinte años Ben Harper fue muy popular en Australia y a raíz de aquello, John Butler, Xavier Rudd, The Cat Empire y muchas otras bandas más subieron como la espuma. En Australia englobamos como roots music muchos géneros: desde reggae a blues, pasando por folk y country, cualquier música que sea buena para poner bailar y pasarlo bien en una fiesta. Tuve la suerte de ser parte de ese movimiento. ¡He tocado en tantos festivales durante estos quince años!

Con la rapidez con la que actualmente aparecen nuevos estilos, ¿qué crees que puede aportar el blues al siglo XXI?

En mi opinión, el blues es la música más excitante. No creo que caiga nunca en el olvido. Es una de las raíces de otros estilos musicales. Cuando se hace bien, es muy puro.

Fusionas el blues con otros estilos. ¿Esa modernización es necesaria para mantener el género vivo?

No estoy seguro de la respuesta, pero creo que ayuda. Como músico me quedo con lo que me gusta del viejo sonido y lo mezclo con los nuevos. Me gusta incorporar ritmos modernos, hace que la gente se mueva más, siente el blues más de esta forma que de la clásica.

¿Qué historia hay detrás de la canción «Dolphin Song»?

Es una historia verdadera sobre algo que me pasó mientras estaba haciendo surf. Una manada de delfines me salvó del ataque de un tiburón. Esto ha pasado en otras ocasiones. Aunque la historia es verdadera, la canción tiene más de comedia que de otra cosa.

El público estadounidense es muy exigente con el blues. ¿Qué grado de aceptación tuvo tu propuesta de mezclar blues tradicional con electrónica?

Cuando estuve tocando en Estados Unidos al público le gustó ver que yo estaba muy influido por el blues, como puede comprobarse en mi forma de cantar. Sin embargo, casi no recurrí a acompañamientos electrónicos porque creo que no lo encajarían bien. En Europa pasa también lo mismo. Me gustaría que la gente fuera más abierta de mente.

En 2008, las críticas de Fish Out of Water fueron muy positivas. ¿Este sería el álbum que recomendarías a alguien que quisiera conocer tu obra?

Tengo nueve álbumes de estudio y todos ellos son mis hijos. Supongo que mi canción más exitosa ha sido «Walking» de Hot Mamma Vibes. Incluso fue utilizada para una película de Hollywood titulada Sin Límites y protagonizada por Robert De Niro y Bradley Cooper. Pienso que tengo un cierto punto de debilidad por Fish Out of Water.

Eres un conocido activista. ¿Crees que es bueno que los músicos se involucren en política?

Sé que la gente odia escuchar a los músicos hablar de política. En realidad no me gusta la política pero ha habido hechos tan horribles en Australia como el Coal Seam Gas mining y el fracking que tenía que dar mi opinión. Pero no es política como tal, sino sobre como las grandes compañías ejercen su influencia y acaban dando forma a la política. Solo les interesa el beneficio. Harán cualquier cosa que esté en sus manos para maximizar el beneficio y eso provocará situaciones muy negativas para la gente y la Tierra. Ese es el tipo de mensaje que pretendo transmitir con mis canciones.

Tu asociación con The Living Dead te llevó inesperadamente y por primera vez al éxito masivo. El álbum Gargantua tiene aroma a blues, pero la fuerza del punk. Es puro hard-blues de los sesenta donde hay una clara influencia de Jimi Hendrix.

The Living Dead me empujaron en una dirección más dura. Después de haber hecho varios álbumes pensé que era una buena idea intentarlo. El bajista Scotty Owen y el baterista Andy Strachan son grandes músicos y junto con el guitarrista-triturador Chris Cheney, todos te vuelan la cabeza. Están acostumbrados a tocar frente a grandes multitudes. Cuando tocas con ellos la energía que crean es increíble. Fue un honor haber tocado con ellos. Este año lo vamos a hacer otra vez para telonear un concierto de Midnight Oil, que posiblemente sea la banda más grande que hay ahora en Australia. Disfruté mucho tocando esa guitarra tan heavy y, sí, me encanta Jimi Hendrix.

Tú vives exclusivamente de la música. ¿Ha sido un largo camino llegar hasta ahí?

He tenido mucha suerte con el dinero que gano tocando música. Me ha permitido hacer lo que me gusta, viajar por el mundo tocando y asegurar el futuro de mi familia. ¡No me lo esperaba! Existen muchos músicos mejores que yo que han tenido que recurrir a empleos de mierda para poder subsistir. Me siento muy afortunado.

Eres un conocido surfer, si tuvieras que elegir ¿surf o música?

¡Me encanta hacer surf! Trata de hacerlo todos los días, pero no soy un profesional. Debido a mi música he podido viajar con grandes surfistas profesionales por todo el mundo. Lo mismo con el skate y el snowboard, pero la música me lo ha dado todo, lo otro es un complemento para sentirme bien.

 

Texto: Manuel Beteta

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