Discomático — 3 octubre, 2017 at 7:24

Matthew Sweet – Tomorrow Forever (Honeycomb Hideout)

Aunque sus últimos discos no hayan tenido la misma relevancia que sus álbumes clásicos —Girlfriend, Altered Beast, 100% Fun o Blue Sky on Mars, publicados entre 1991y 1997—, lo cierto es que Matthew Sweet no ha dejado de grabar. Al mismo tiempo que editaba los dos últimos —Sunshine Lies (2008) y Modern Art (2011)—, tenía tiempo para grabar con Susanna Hoffs (The Bangles) los tres volúmenes dedicados a versiones más o menos afortunadas de los sesenta a los ochenta. Precisamente esa menor repercusión de sus últimas entregas es la que ha hecho que Sweet haya decidido autofinanciarse el primer disco a su nombre en seis años. Además, coincidiendo con su regreso de Los Ángeles a su Nebraska natal, ha ido dando forma a un estudio en el que compone tranquilamente canciones dedicadas a su nueva vida más hogareña o a su madre recién desaparecida. Así logró reunir 38 temas nuevos, de los cuales seleccionó 17, en 65 minutos, para este disco. Como se podía esperar de un disco para el que ha contado con más tiempo, Sweet prueba estilos hasta ahora prácticamente inéditos en su repertorio, como el country en, sí, «Country Girl», o la música disco en «Come Correct». No falta el single rotundo, «Trick», ni los temas más guitarreros o levemente psicodélicos, como en «Pretty Please», «The Searcher», «Bittersweet», «Finally» o la muy Neil Young «Off the Farm». No obstante, las joyas de la corona son los temas más power-pop, como «Entangle», «Carol», «Circle», «Nobody Knows», «Hello» o el potencial single «Music for Love». Y aquellos que contribuyeron a financiar el disco tienen un segundo álbum, Tomorrow’s Daughter, con otros doce temas nuevos (entre ellos los destacados «Lady Frankenstein», «Belong» o «Girl with Cat»).

 

XAVIER VALIÑO

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