Vivos — 2 agosto, 2017 at 13:28

Beth Hart, Sala Barts (Barcelona)

 

Aunque cada semana haya un gran número de conciertos en ciudades grandes como Barcelona y Madrid, creo que así y todo, a veces falta más riesgo en la programación, fijarse en otro tipo de apuestas. Y con esto, no pido que el pequeño promotor se juegue su patrimonio trayendo cosas que no funcionen luego y les lleve a la ruina. La de ir contratando nuevos artistas para sacarles del cascarón está muy bien, ese es un banco de oportunidades, pero por otro lado hay músicos consagrados que se encuentran con un problema para visitar según que sitios; un caché alto que casi nadie se atreve a asumir (sobre todo por el riesgo que conlleva) a no ser que un gran promotor o festival se la juegue siendo la torta (si se da el caso) menos dolorosa.

Eso sucede en gran parte, con músicos americanos que aquí no son tan conocidos por el gran público, pero que allí sí. Y en ese marco entra Beth Hart, por esa razón la ocasión merecía tanto entusiasmo, tanto aplauso por parte de sus devotos. Una artista que llega a un público local especializado, pero que también atiende al extranjero que reside o está de visita en la ciudad y que la tiene (u a otros de esa estirpe) en su radar. La de Beth Hart es una historia paradójica, ella goza de una trayectoria larga que a cada año que pasa suma triunfos mientras da algún que otro golpe de volantea.

De alguna manera, le cambió la vida cuando conoció a Joe Bonamassa. Se colocó a otro nivel superior, de repente era la reina del blues moderno y, dado ese aire más comercial, su música acabó llegando a todo el mundo con un mínimo de exigencia. Ella es caballo ganador, le bastaron dos minutos de actuación para tener al público entregado. En su ADN tiene muy interiorizado el sentido del espectáculo, y aunque iba justa de voz (lo reconoció previamente para curarse en salud), salió con mucha electricidad, después se sentó al piano, quizás el terreno, que por desconocido, solventó con más nota (rápida e intensa tocando teclas).

Pero es que haga lo que haga, sentada con una acústica, a pelo con su voz o con la banda a pleno rendimiento, nunca para de seducirte, con esa mirada felina y movimientos atrevidos. Hace piezas propias, hasta cinco de Fire on the floor, y afina con tino cuando apunta a las versiones, cuando atajó “Don´t Explain” de Billie Holiday con esa voz tan rota, silenció a un respetable demasiado charlatán esa noche, y a Melody Gardot la borda con “Your heart is as black as night”. Curiosamente, a menos de un kilómetro de distancia actúo Dayna Kurtz para treinta personas, seguramente tiene más talento natural que Beth, pero está claro que no es tan lista. En definitiva, que aquí ganan los que saben jugar mejor sus cartas, y en eso Beth Hart es una maestra.

Texto: Toni Castarnado

Foto: Sergi Fornols

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