Artículos — 29 agosto, 2017 at 7:53

¡Escocia Independiente!

Ya no son aquellos chavales revoltosos que alborotaban el pop de toda la vida a base de guitarras de sabor amateur. Hace tiempo que tanto FRANCIS MACDONALD como DOUGLAS T. STEWART, viejos colegas de la mafia melódica de Glasgow, se han convertido en estupendos artesanos de la melodía y el arreglo armonioso. En el tiempo que le dejan sus múltiples actividades (productor, manager, músico clásico, batería de Teenage Fanclub), MacDonald graba discos en los que equilibra sus gustos. Junto a HARRY PIE, en Bonjour (Shoeshine-Promola!) pone música a las letras del artista Harry Pye, odas a Jean Luc Godard, Van Gogh o al mismísimo Mike Love de los Beach Boys. A veces se limita acompañar con minimales fondos de piano y cuerdas los emotivos recitados de Pye, en los que Mondrian o Lucien Freud se mezclan con asuntos más personales. En las canciones alterna guitarras crudas y pop distinguido con la modesta brillantez que caracteriza su discografía. La respetuosa y reveladora versión del «Forever» de Dennis Wilson insinúa que los más agridulces Beach Boys actúan como molde del último disco de BMX BANDITS, titulado naturalmente Forever (Elefant). Stewart es uno de esos adultos sentimentales que todavía no han perdido la inocencia, y viste sus desventuras amorosas y anhelos vitales con elegancia más otoñal que veraniega. En su busca de la perfecta canción pop cuenta en este Forever con la ayuda de Stuart Kidd de The Wellgreen, otros escoceses con gusto por las armonías celestiales, y juntos entregan el disco más suntuoso de la ya larga carrera de los Bandits.

 

CARLOS REGO

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