Vivos — 18 julio, 2017 at 10:50

Ludovico Einaudi, Jardins de Pedralbes (Barcelona)

 

El turinés explicó que su último disco toma inspiración de los elementos de la naturaleza. Pues, ¿qué mejor lugar para interpretarlo, que los jardines de la zona alta en la ciudad condal? Pero antes, especial mención merecen Joan Queralt & the Seasicks, encargados de amenizar la espera hasta la hora H. En un formato más acústico del que les es habitual, el trío ofreció un efectivo recital ante un público frío –y no por la temperatura–, pero que terminó sucumbiendo a su propuesta. Actitud y sonido cercanos al pico –breve pero intenso– de los talentosos New Radicals.

Einaudi salió al escenario con la puntualidad que caracteriza al festival para regalarnos «Petricor», apertura de Elements (Decca, 2015) y de las muchas emociones que despertó esa noche. De espaldas al público, en el eje central del escenario y rodeado por un guitarrista, un percusionista, un bajista, y sección de violín, viola y violonchelo, ejerció de maestro de ceremonias para repasar su ya dilatada carrera como solista: cayeron éxitos comerciales (rompió la barrera del New Age con su participación en la B.S.O. del film Intocable), pero también otros triunfos anteriores de sus musas (de entre su discografía destacan ejercicios como Divenire). Asimismo, ofreció su versión más intimista y sincera, desprovisto de compañía durante más de diez largos minutos que se hicieron cortos.

Los enérgicos aplausos del público a cada ocasión, explican por qué era esta la segunda vez que actuaba en la presente edición del festival. Aun así, sus melodías introspectivas no se resistieron a completar las dos horas de actuación, y algunos minutos de propina. Cierto es que traspasar la barrera que lleva al gran público es ardua tarea para un solista, pero este sold out y tres cuartos prueban que el pianista lo ha logrado por méritos propios. Y con mucho talento.

Texto: Borja Figuerola

Foto: Concert Studio

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