Rutas Inéditas — 22 junio, 2017 at 11:03

Sri Chinmoy, el buen gurú

John McLaughin, Sri Chinmoy y Carlos Santana

Sri Chinmoy Kumar Ghose, nacido el 27 de agosto de 1931 en lo que hoy conocemos como Bangladesh, fue un personaje peculiar, como cualquier gurú, pero que merece que en su debe consideremos no solo un buen número de actos por la paz, sino también cierta influencia en músicos que hacen que hoy visite esta Ruta. Maestro espiritual, es conocido no sólo por servir como guía mental a muchos miles de personas sino, además, por su trabajo como músico, pintor, poeta y escritor de novelas de divulgación.

 

Hijo de un inspector de ferrocarril y con siete hermanos, en su adolescencia Chinmoy era apodado “Modal” (tambor en bengalí) por su carácter ruidoso y nervioso. Su padre no dudaba en comentar que su hijo era un regalo de Dios y que por eso acabaría siendo alguien importante en la vida. Con sólo doce años Chinmoy debió enfrentarse a la muerte de ese padre, primero, y de su madre poco después. Eso le hizo trasladarse a la India donde empezó a crecer como cualquier otro joven de la época aunque desarrollando, por su cuenta, un enorme interés por la meditación. El primer gran cambio en su vida, si es que la muerte de sus padres no lo fue, se produce en 1964 cuando se traslada a occidente para compartir con algunos sabios sus conocimientos con el fin de lograr llegar a un estado de armonía mundial. Su residencia queda fijada, definitivamente, en Nueva York. Eso le permitirá empezar a entrar en contacto con multitud de músicos que, rápidamente, pasan a formar parte de su grupo de adeptos. La lista es casi interminable: Ravi Shankar, Roberta Flack, Quincy Jones, John McLaughin, Sting  o Clarence Clemmons son alguno de ellos.

 

En 1970, y a petición de U Thant, secretario de la ONU, Sri Chinmoy funda un programa no-religioso en Nueva York destinado a la meditación para la paz mundial. Roberta Flack es una de las más claras activistas de esos programas y llega incluso a apartarse momentáneamente de la música para destinar sus esfuerzos al proyecto. Mientras, los centros bajo su ascendencia se multiplicaban llegando a ser cerca de 400 a final de los 80. En 1987 funda la Carrera de Armonía Mundial (World Harmony Run), un carrera de relevos con una Antorcha – similar a los Juegos Olímpicos – que recorre cada año los cinco continentes y que ha involucrado a millones de personas. En 2007, el maestro espiritual fallece dejando un legado difícil de medir. Se dice que llegó a escribir más de 20.000 canciones, 1.500 libros y 115.000 poemas. Pero, sobre todo, dejó una huella muy profunda en algunos músicos. Numerosas declaraciones lo atestiguan. Victoria Clemmons, mujer del gran Big Man aseguró tras la muerte de este que su relación con Chinmoy fue vital para él y para su actitud ante “el amor, la música y sus amistades”. John MacLauguin diría que “me ayudó de muchas maneras, porque hace tiempo sentí que la música y el ser son partes del mismo misterio. Me sentí un ignorante sobre mí y sobre lo que es el ser humano, y él me hizo aprender”. Aunque quien llegaría más lejos sería Roberta Flack al asegurar que “yo amaba a Sri Chinmoy. Yo amo a Sri Chinmoy. Mi vida entera cambió cuando le conocí y agradezco al mundo entero por eso”. Algo tendría.

Eduardo Izquierdo

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