Vivos — 27 febrero, 2017 at 16:31

Sepultura / Kreator: Razzmatazz (Barcelona)

Puedo vivir sin Soilwork, pero más cuesta cargar con el remodimiento de no ir a ver a Sepultura cuando están en la misma ciudad que uno. Cuando suenan «Desperate Cry», «Inner Self» y «Arise», por un breve momento se vuelve a materializar aquel aura irresistible que Sepultura tenían y que los puso en el mapa. Este aroma permearía una actuación digna y emotiva, impulsada por el tornado humano que es el baterista Eloy Casagrande y por el carisma de Andreas Kisser, un guitarrista al que se debería elogiar más. En el último Machine Messiah, Sepultura toman varios caminos arriesgados, que en directo funcionan razonablemente bien, como «Phantom Self», y «Alethea», apoyados por samples orquestrales y percusiones afro basileñas que hacen que estos tipos sigan siendo algo diferente y no solamente un nostalgia act. Un mejor sonido hubiese ayudado, eso sí.

Kreator tenían todo el sonido y todos los trucos. Confetti, cañones y ametralladora de CO2, serpentinas, rampas, fuego, pantallas de led y hasta dos siniestros monjes. Podría parecer contradictorio con lo que representan y de donde vienen Kreator –curtidos veteranos de las guerras thrash europeas- pero uno no puede dejar de alegrarse por Mille Petrozza y por el baterista Ventor, que lo han visto todo en este negocio. Kreator tienen ahora un álbum Número Uno, y una sala llena, con hasta estrellas del porno en la audiencia, que demuestran el momento dulce que viven los germanos. Los temas del último Gods Of Violence suenan a lo mejor que nunca han compuesto. «Satan Is Real» y «World War Now» son particularmente efectivas sobre las tablas. Y cuando hay que echar clásicos a la parrilla, Kreator son implacables. «Extreme Agression» sigue siendo criminal, y lo mismo se aplica a las venerables «Flag Of Hate», «Pleasure to Kill» y «Under The Guillotine», que lucen como nunca. Kreator dejan claro por qué son el primer nombre del thrash europeo, y cuando el humo se despeja, lúcidos críticos de este atribulado mundo de posverdad y hechos alternativos.

 

Texto: Daniel Renna

Fotos: Marc Pagés

 

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