Encuentros — 9 febrero, 2017 at 9:00

John Howard: Tan lejos, tan cerca

 

Nacido a principios de la década de los 50 en el condado de Lancashire, Howard Michael Jones estuvo muy cerca de alcanzar el éxito nada más comenzar su carrera, cuando la potente CBS depósito grandes esperanzas en su debut, el maravilloso “Kind In A Big World”.

 

Los astros no le fueron propicios en aquella ocasión, pese a que el mencionado estreno era una exquisita golosina pop, donde entre los destellos de un precoz talento propio se podían vislumbrar fugaces ráfagas del Bowie más melancólico, del primer Scott Walker, alguna copla que no hubiese jugado mal papel en algún vinilo de The Kinks; esta malaventura y un fallido segundo disco le mantuvieron apartado de la escena musical ni más ni menos que 29 años; más propiamente hablando de la escena reservada a los artistas, ya que durante ese largo periodo cambió los focos por los despachos, entrando en nómina de la multinacional EMI en distintos departamentos, desde AR a edición musical, pasando por departamentos de marketing.

No se vuelven a tener noticias musicales suyas hasta el cuarto año de este nuevo siglo, manteniendo al alza su calidad en discos tan redondos como “As I Was Saying” (Cherry Red, 2005) empero con bajísimo ratio de conocimiento popular. Triste y obviamente ya asumido el sambenito de ser artista de minorías, mantiene una salteada, esporádica carrera musical hasta sorprendernos el año pasado, en el que nos deja sin aliento con, a mi parecer, su obra maestra hasta la fecha: el brillante “John Howard & The Night Mail” en el que contó con la participación de músicos habituales en las bandas de Paul Weller o Edwyn Collins y en el que vuelve a rayar a tremenda altura, con temas de pop atemporal, un punto melancólicos, rellenos de brillante caligrafía que muestra las pequeñas miserias cotidianas y la grandeza de la vida vivida en pequeños retales de felicidad, escuchen temas como “London´s After Work Drinking Culture”, “Deborah Fletcher” o el single “Intact Smile” y encuentren por si mismos explicación a mis torpes argumentos.

Otra vez estuvo relativamente cerca de que su talento fuera reconocido, recibiendo críticas entusiastas en medios tan dispares como AllMusic, MOJO o esta revista que están leyendo (ver Ruta 66 nº332); por increíble que parezca de nuevo se enfrentó a un muro de indiferencia, pasando casi desapercibido, apenas treinta personal se acercaron a la barcelonesa Sala Apolo a compartir una noche realmente mágica con el bardo británico: corren malos tiempos para sutiles talentos como el suyo. Ajeno a reveses y sinsabores propios del showbussines, Howard nos presenta ahora el exquisito “Across The Door Sill”, cinco poemas hechos melodía mano a mano voz y piano, sutil pieza de orfebrería que sabrán apreciar los degustadores de pop etéreo e inspirado. Mudado hace algunos años al entorno rural murciano, aprovechamos su cercanía física para que nos cuente sus expectativas sobre este nuevo disco.

 

Discográficamente hablando, puede parecer un tiro en el pie lanzar un disco tan intimista como “Across The Door Sill” después de la gran acogida que tuvo tu anterior grabación con The Night Mail; Ya sé que la mente de un artista no funciona de esa manera, pero en ningún momento te planteaste dar continuidad a ese proyecto, bien con los mismos músicos o con una banda?

Bueno, comencé a escribir los temas para este nuevo disco cuando estábamos presentando en directo “John Howard & Night Mail”, pero siempre tuve claro que “Across The Door Sill” era un proyecto en solitario; de hecho estando en casa de Robert Rotifer (guitarrista de The Night Mail, N. del A.) en Canterbury preparando la gira, el me tocó alguno de sus nuevos temas, y yo los mío solo al piano, pienso que un artista nunca debe estancarse, ha de evitar repetirse. Quería probar algo completamente diferente a lo hecho en el pasado, y me decidí a experimentar mezclando música y poesía. Esto no quiere decir que The Night Mail no pueda volver a grabar, pero habría que ver que disponibilidad tenemos todos los componente para volver a juntarnos; de hecho estoy ahora mismo en negociaciones con Occultation Records para grabar un nuevo disco en 2.017, y me gustaría hacerlo contando con una banda de apoyo: tengo muchas ideas, pero de momento son solo eso, ideas…

Tuviste ofertas de sellos para dar continuidad al proyecto junto a The Night Mail?

Desgraciadamente no, pero hay que tener en cuenta que The Night Mail no era una banda al uso, todos sus componentes están involucrados en sus propios proyectos y girando como músicos de apoyo, por lo que la idea de dar continuidad a ese proyecto era realmente difícil; he de reconocer que me encantó hacer ese disco, y ojalá podamos reunirnos de nuevo en un futuro.

El trabajo para preparar los temas del disco tiene poco de convencional, ya que según parece primero escribiste cinco poemas exentos de melodía alguna, como conseguiste posteriormente encajar la música a los textos?

Escribí cinco poemas de una manera un tanto anárquica, sin pensar en la métrica convencional, más bien en la estructura de una canción pop, dejando literalmente que las palabras se posaran sobre el papel, como cuando en sueños se te presentan imagines que no sabes de donde provienen. Más tarde recubrí esos poemas con notas del piano, buscando coros y ritmos que encajaran en la forma de la poesía, dejando que las melodías se desarrollaran naturalmente. Una vez que tenía la base de la canción preparada, grabé varias capas de piano, unas sobre otras y finalmente la parte vocal, tomando fragmentos de distintas pruebas vocales previamente grabadas, para finalizar con los coros, dando mucha importancia a las harmonías, así mismo usando varias pistas pregrabadas. Es la vez que le he sacado mayor partido al estudio, quería que lo que se escuchase en el disco fuera diferente a las presentaciones en directo.

De quien reclamas atención en el tema que abre el disco, “Who Cares?” puede parece un lamento de un ser abandonado, desatendido, es esa la manera en que te sientes?

(Risas) Realmente no me siento abandonado o desamparado, de hecho percibo ahora mayor atención por mi música que nunca antes en mi carrera, me siento amado por mis fans!!! No se deben interpretar las letras de este disco de una manera literal, ya que están escritas de una manera aleatoria, ensoñadora. En ese tema los coros repiten el mantra “Who Cares?” pero se refieren a una pregunta que mucha gente actualmente se hace, preocupados por el rumbo que está tomando el planeta, y muchas veces no encuentra respuestas adecuadas. En lo que a mí respecta no debes preocuparte, me siento amado y se con certeza quien se preocupa por mí (risas)

¿Cómo es el proceso de composición de una canción de la altura de “Preservation”?, para mí el tema más brillante de la grabación, quizás también el que sigue los parámetros melódicos expuestos en tu anterior disco

Interesante pregunta… pienso que “Preservation” es la canción más ortodoxa del disco, ya que tiene casi estructura de verso y coros, y recuerda a algunos temas folk de los sesenta con los que crecí. Tiene un sentimiento muy pastoral, incluso las harmonías vocales parecen de una banda de folk pop, en la tradición de Fairport Convention, de hecho algunos dj a los que he adelantado el disco la están pinchando en sus programas, quizás sea el tema que más se acerca a lo que se podría definir “una canción de John Howard”

Según me comentaste cuando nos vimos en Barcelona, has optado por una vida alejada del mundanal ruido, compartiendo con tu compañero una granja en Murcia donde criais gallinas, tenéis un huerto… En esta situación te mantiene ajeno al funcionamiento del show bussiness, las novedades musicales etc…?

Llevo bastantes años ajeno a los avatares del negocio musical, más aún desde que me mudé a tu país; no obstante estoy en contacto con la nueva música que se hace, a través de mis compañeros en The Night Mail Robert Rotifer e Ian Button, autores como Ralegh Long o Darren Hayman y sellos como Gare Du Nord, Tapete y Occultation, que dan cobijo a artistas maravillosos.

Intenté tener una carrera en los setenta, pero me encontré tremendamente aislado, y ahora me siento parte de una red de artistas, escritores y músicos, tengo una sensación de pertenencia a la escena actual mucho más fuerte que cuando comencé hace casi 50 años; por otro lado no tengo ningún interés en el pop que aparecen en las listas, con ese sonido absolutamente detestable e uniforme, hiere mis oídos: muchos cantantes actuales parecen contentos sonando como computadoras, lo cual me desagrada e intento evitarlos

Estás preparando gira para presentar este disco, me imagino que de ser así será tu solo con el piano, como en tu concierto de la Sala Apolo de Barcelona. Este formato condiciona de alguna manera las salas en las que puedes actuar, también obliga a una cierta predisposición por parte del público, te ves con fuerza para enfrentarte a todos estos posibles “inconvenientes”?

A la fecha no tengo actuaciones previstas, pero estoy deseando que me inviten de nuevo a Barcelona o a cualquier otra ciudad y poder presentar mis nuevos temas. Soy un poco anti tours, especialmente si estos son muy largos, me desagrada estar fuera de casa mucho tiempo, eso de estar en la carretera no va con mi temperamento, me siento mucho más feliz grabando en el estudio y creando material nuevo. Pero por otro lado me encanta tocar en pequeños recintos donde puedo sentir al público cerca de mí y comunicarme con él, la única condición que impongo es poder contar con un buen piano acústico, los prefiero a los eléctricos, en el formato acústico mis canciones lucen mucho mejor y puedo darle a la música unos matices más ricos.

 

Texto: Manuel Borrero

Foto: Eva Fraile (Apolo, Barcelona)

 

 

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