Encuentros — 20 Enero, 2017 at 9:19

Isasa: redescubriendo la guitarra

Tras colgar la guitarra durante años tras su paso por A Room with a view, Conrado Isasa volvió a tocar el instrumento aunque de forma distinta. Descubriendo nuevos sonidos y opciones musicales para expresarse. Un cambio necesario y resuelto, en el que el músico ha abierto nuevos caminos sonoros con sus melodías. En solitario y con la acústica como mejor compañera, Isasa ha publicado su segundo trabajo Los Días. Un disco exquisitamente introspectivo lleno de atmósferas sonoras y sentimientos musicales.

 

¿Por qué Los Días como título y cuáles son esos días a los que te refieres?

Buena pregunta…quería un título en la línea de mi disco anterior Las cosas, simple pero a la vez abierto a que cada uno lo interpretara a su manera. En realidad, me refiero a los días cotidianos, los normales y corrientes. Creo que vivimos pendientes de que nos pase algo especial y no valoramos lo cotidiano, el día a día. Cosas como pasear, charlar con el dependiente de una tienda, coger el autobús, mil cosas que nos pasan todos los días y sobre las que no prestamos atención.

¿Ves muchas diferencias a nivel compositivo entre este disco y tu anterior trabajo Las Cosas?

Sí, hay diferencias, aunque la forma de componer ha sido bastante similar en los dos casos: ni más ni menos que echarle horas a la guitarra. Una de las diferencias es que mi técnica guitarrística ha evolucionado y eso me ha hecho explorar nuevas sonoridades y encontrar espacios más abiertos, que es en lo que últimamente me siento más cómodo. Mira, ahora que te lo digo, quizás la diferencia principal sea esa, el espacio. Este disco suena más abierto y tengo menos miedo a detenerme en determinadas partes de los temas que son más atmosféricas. En el anterior, había una urgencia por componer, por tirar para adelante, todo ello por el hecho de haber estado varios años sin hacer música. No quería detenerme a sacar pegas a lo que hacía por miedo a que eso me llevara al estancamiento. Ese sentimiento de urgencia sigue en mí, pero de otra manera. Ya no tanto a nivel de componer rápido si no por una cuestión personal, una urgencia de hacer la música que siempre he querido hacer y si sale así (con muchos espacios, atmosférica, poco directa para el público), aceptarlo y seguir.

 ¿Cómo ha sido el proceso de grabación? ¿Ha variado mucho también de tu anterior disco?

Decidí repetir con Ramón Moreira (Estudios DGR Sónica) con el que ya había grabado el anterior disco. Básicamente ha sido igual. Ramón y yo somos amigos de hace muchos años, de cuando él tocaba en Ginferno y yo en A room with a view y eso para mí ha sido fundamental. Para la primera grabación necesitaba hacerla con alguien cercano. Yo estaba muy nervioso, no sabía si sería capaz de afrontar el reto de grabar yo solo. Él me dio mucha confianza y tranquilidad. Me gusta su manera de trabajar y de implicarse en la grabación, muy respetuosa, reflexiva y con la calma ante todo. Sin él los dos discos no hubieran sido igual.

Este parece un disco más meditativo incluso introspectivo, no sé si estás de acuerdo.

Sí, totalmente. Es un disco más de mirar hacia adentro que hacia afuera. O como dice Glenn Jones en el texto que ha escrito para el lp “música más de domingo por la mañana que de sábado por la noche”. El primer disco era más directo, más inmediato, surgió en un momento en el que para mí primaba el hacer cosas, tirar para adelante. Ese carácter meditativo que mencionas también estaba ahí, pero creo que es en Los días dónde se puede apreciar mejor. De hecho, hay un tema “El mar” que trata de un viaje que hice a Caños de Meca. Paseando una mañana por la playa hasta el faro de Trafalgar, escuchando el ruido del mar, leyendo la información de la batalla de Trafalgar y de la geología de la zona que hay en el faro, tuve una gran experiencia personal que me ha cambiado como persona. Me alegro de que se aprecies ese carácter.

Estuviste apartado de la guitarra durante unos años, al menos públicamente, ¿ha influido de alguna manera ese hecho en la música que haces ahora mismo? ¿Y por qué decidiste volver a coger la guitarra?

Al acabarse A Room with a view en el 2003 dejé totalmente la guitarra. La guardé en el trastero y creo que no fue hasta el 2008 o 2009 que la recuperé para tocar versiones en casa. Durante ese tiempo estuve estudiando trompeta de jazz en Holanda pero no acabé los estudios. Al volver a Madrid estuve un par de años apartado de la música hasta que me picó otra vez el gusanillo.

Todo esto claro que ha influido en mi música. A raíz de haber tocado la trompeta durante muchos años, un instrumento completamente acústico, he aprendido a apreciar el sonido natural de los instrumentos, sin efectos. Me gusta mucho que cuando tocas sin efectos, el sonido surge de la acción física de tu cuerpo y su calidad y potencia no depende de factores externos como un pedal de guitarra, un ordenador o cualquier otro tipo de artefacto eléctrico. Por ejemplo, el volumen se convierte en algo orgánico, hay un esfuerzo muscular, no depende de subir un botón en un amplificador. ¡Esos sonidos también me gustan mucho por supuesto! Pero me atrae la idea de hacer de la escasez de medios una virtud. Y encontrar en lo básico, varios registros que te permitan expresar multitud de cosas. Eso lo puedes ver en trompetistas como Miles Davis o Freddie Hubbard, que manteniendo la esencia de su sonido eran capaces de tocar de la manera más dulce o de la manera más agresiva. Cuento todo esto, porque es una de las razones por la que esté tocando la guitarra acústica en vez de la eléctrica. En la guitarra acústica el sonido no es tan personal como en un instrumento de viento…yo toco con púas de metal y eso marca la principal característica del sonido, pero aun así hay una relación muy estrecha con el instrumento.

En esos años que estuve apartado, me acompañó mucho la música de Geoff Farina (guitarrista de Karate, una de mis bandas favoritas). Coincidió que pude verle en directo en Madrid algo así como tres veces en dos años. Y en uno de sus conciertos hizo una versión de Mississippi John Hurt, un músico de country blues del que yo no había oído hablar nunca. Me empecé a interesar por él hasta que caí fascinado por su música. Entonces es cuando recuperé la guitarra para intentar tocar alguna versión suya.

 Ahora que no tocas con una banda y estás tú solo en el escenario con tu guitarra. ¿Cómo te enfrentas al escenario?

Aunque es muy diferente, de alguna manera me enfrento igual en el fondo. Ahora toda la responsabilidad cae en mí y si hay fallos son míos y solo míos, pero las ganas y la energía son las mismas. Pensaba que me iba a costar más el cambio pero ha sido bastante natural, aunque los nervios sí que son más al estar solo.

 Y a la hora de componer, supongo que también es muy diferente cuando lo haces en solitario que cuando tienes que pensar en una banda en la que tiene que encajar tu parte, ¿no?

Sí, es diferente. Quizás sea esta la parte que se me haga más dura al estar solo, el componer. Es fácil caer en crisis y pensar que todo lo que haces no vale para nada cuando estás cansado. Al no tener otro punto de vista se pierde mucha objetividad. En los grupos en los que he estado, siempre era de agradecer cuando te decían “ah, esta parte mola” o “eso no pega nada”, no sé. Pero por otro lado, el estar solo me permite tirar por donde me apetezca y detenerme en cosas que igual al estar en un grupo es más difícil si los otros miembros no piensan como tú.

 ¿Qué puede inspirar una canción tuya?

Yo siempre compongo con la guitarra entre las manos. Lo digo porque hay gente que igual se le puede ocurrir una melodía por la calle y luego es capaz de reproducirla en su instrumento…yo no soy de esos (risas). Muchas veces me pongo a tocar sin más, a probar algunos acordes o a cambiar afinación y así van surgiendo pequeñas ideas. Y a partir de ahí puede salir un tema nuevo en pocos días o en un año.

Aunque tus canciones no tienen letras, hablan por ellas mismas, a veces parece que es más fácil sugerir historias cuando te puedes inventar las palabras, no son necesarias, pero, ¿cuentan tus canciones una historia concreta? ¿Y si es así sobre que nos hablan tus melodías?

Para mí, mis canciones sí que cuentan algo, no sé si se podría decir que cuentan historias concretas como tú dices, pero sí hablan de situaciones, de lugares, de estados de ánimos. Digamos que hay una intención en cada una de ellas. Esa intención puede surgir antes de componerlas o en el proceso o incluso puede mutar después de haber tocado muchas veces un tema y descubrir matices nuevos en él. Antes te he contado el caso de “El mar”, que quizás sí es más tipo una historia, con diferentes escenarios y un desarrollo más lineal. Pero la mayoría no hablan de cosas tan definidas. Para mí, sí que tienen un significado, como he dicho antes, pero es solo una interpretación personal, cada cual puede sacarle sus propios significados.

 ¿Cuándo decidiste dedicarte a la música y por qué escogiste la guitarra como instrumento?

Cuando descubrí The Cure con 13 o 14 años fue cuando me dije que algún día tendría un grupo. Es la primera vez que recuerdo pensar algo así. Antes nunca había pensado en hacer mi propia música. Y la guitarra, bueno, me llamaba la atención, supongo que porque de pequeño pensaba que molaba mucho más que un piano. Por los grupos que salían en la tele, que siempre iban con guitarras. El primer contacto que tuve con la guitarra fue por un conocido de mis padres que vino de Uruguay y se quedó unos días en casa. Vino con su guitarra y me enseñó los acordes de un tema de Silvio Rodríguez. Luego ya mi madre me compró mi primera guitarra…yo tendría 12 años.

 ¿Has presentado ya el disco en directo?

Voy a empezar ahora…aunque muchos de los temas del nuevo disco ya estaban incluidos en mi repertorio y los he ido tocando a menudo en el último año. Con el disco en la calle e incorporando más temas nuevos al repertorio, voy a empezar a tocar ahora. Me voy una semana a Reino Unido, que tengo muchas ganas, y ya en Febrero hago la presentación en Madrid (24 de Febrero en el TDA) y probablemente en Barcelona. Desde que salió el primer disco he estado saliendo a tocar muy a menudo y pienso seguir el ritmo, si es posible.

 ¿Estás trabajando ya en tu siguiente proyecto?

Sí y no…vamos que sí, pero no de una manera organizada todavía. Siempre tengo muchas ideas sin terminar para temas nuevos. Lo grabo en una pequeña grabadora y depende de las ganas y de la paciencia que tenga para componer, sigo con ellos o los dejo aparcados durante un tiempo. Ahora mismo tengo bastantes ideas grabadas que si me pusiera con ellas posiblemente tendría material para otro álbum. Pero bueno, ahora toca salir a tocar y estudiar en casa para tener el repertorio en forma, así que no tendré tiempo para centrarme en la composición en unos meses. También me gusta centrarme exclusivamente en tocar versiones de otros guitarristas durante unas cuantas semanas en periodos que no tengo conciertos. Creo que es una de las mejores maneras de aprender.

 

Texto: Anabel Vélez

 Fotos: María Eugenia Serrano

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