Encuentros — 5 julio, 2016 at 11:00

Shemekia Copeland, La Credence están en mi ADN

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Esta semana Shemekia Copeland nos visitará en cuatro fechas muy especiales. El sábado 9 de julio en el Blues Cazorla; el domingo 10 en un club, Marula Café (Barcelona). El viernes 15 en el festival de blues de Hondarribia y el 16 en el festival de blues de Béjar. Entrevistamos a la digna sucesora de las grandes divas del blues cuando publicó su último disco en octubre del 2015.  Recuperamos el documento para la ocasión.

Después de seis trabajos a lo largo de 17 años de carrera discográfica, la cantante más poderosa del mundo del blues, publica Outksirts of Love nuevo disco que supone su regreso al sello Alligator tras su paso fugaz por Telarc. Sabedora de que se encuentra en una posición en la que poco tiene que demostrar, debido a su consolidada posición en el circuito, se rodea de importantes colaboradores para este lanzamiento, como ella mismo nos desvela en la entrevista que mantuvimos. Sus respuestas denotan por momentos una personalidad un tanto retraída, nada acorde con su impactante presencia escénica en los directos. ¿Estaremos asistiendo al inicio de una transformación de la wild, wild woman?

 

Después de tus últimos trabajos para la discográfica Telarc ¿Qué te hizo volver con Alligator Records, tu primer sello?

Dejé Alligator porque era joven y pensaba que era importante intentar otras cosas, abandonar la seguridad de estar siempre grabando con el mismo sello discográfico. Por eso dejé el confortable hogar, y aunque tuve una buena época, ahora he vuelto a casa, que es donde debo estar.

Este nuevo disco Outskirts of Love ofrece una variedad de estilos tales como blues, gospel, soul e incluso algo de country. ¿Esta diversidad es lo que te fuerza a probarte como artista?

Estoy absolutamente convencida de ello. Soy una cantante de blues pero que quiere ver crecer y ampliarse esta música. No hay razón para no incorporar al blues otros estilos para mantenerlo vivo e interesante.

La música gospel predomina en algunos temas del disco, como en la versión que haces de «Long as I can See the Light» que es emocionante realmente. ¿Has llevado siempre dentro este estilo de música o forma parte de tu ADN?

Realmente no estoy segura de si la música gospel estaba en mi ADN o no. Nunca he cantado en la Iglesia. Pero lo que te puedo asegurar es que Creedence Clearwater Revival sí que están en mi ADN.

En este último disco, el tono íntimo prevalece mas que en tus anteriores trabajos. Lo has hecho así por alguna razón especial?

No he sido consciente de ello, pero me alegra saber que opinas así. Todo lo que concierne acerca del contenido de los temas fue lo importante para mí, quizás por ello suenan tan íntimas.

Aunque hay algunos temas de blues-rock que suenan bastante duros y poderosos y diferentes a otros más suaves como ya has comentado, debemos esperar que esta fuerza de la naturaleza que eres siga siendo la característica en tus conciertos? 

Esta es mi forma de interpretar el blues y será siempre una gran parte de mi personalidad.

En el disco hay versiones de grandes artistas como John Fogerty o Billy Gibbons. ¿Has intentado respetar el estilo original o has querido poner algo de tí en los temas, llevándolos a un terreno mas personal?

He intentado cambiarlas y hacerlas completamente a mi modo. De no ser así, ¿Para qué hacerlas?

Háblanos sobre los músicos que han intervenido en la grabación del nuevo álbum.

Siempre he sido una fan absoluta de ZZ top, y en una ocasión compartí el escenario del Apollo theatre de Harlem con Billy Gibbons. Realmente es un tío extraordinario y un auténtico monstruo de la guitarra. Conozco a Robert Randolph desde hace años y ha hecho un trabajo maravilloso en un tema titulado «Crossbone Beach» y Alvin Youngblood Hart es uno de mis colegas favorito en el mundo de la música y con él hago un dueto en «Cardboard Box».

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A los numerosos seguidores que has ido haciendo les gustaría saber si tienes previsto venir a nuestro país a presentar este trabajo.

Desde luego que sí. Espero ir a España en el mes de julio.¡No se si podré esperar tantos meses!

Empezaste a cantar cuando eras muy joven acompañando a tu padre, el gran Johnny Copeland, pero nos gustaría saber si viniste a España en alguna ocasión y si llegaste a cantar en alguno de los shows. 

Estuve en España con él cuando yo solamente tenía ocho años. Fue una época maravillosa. Recuerdo que me compró un par de botas de auténtico cuero español, pero entonces no cantaba todavía.

Si no me equivoco, la única grabación que tienes junto a tu padre es «Tumbling Dice» en un disco tributo a los Rolling Stones. ¿Como fué esa experiencia?

Lo cierto es que fué algo muy divertido. Además Derek Trucks también tocó en el tema.

Además de heredar su entrega en los shows y una poderosa y característica voz,  ¿Qué te enseñó tu padre sobre la música? 

No tendrías tiempo suficiente para escuchar todo lo que mi papá me enseñó sobre la música. Lo fue todo. Ahora, cuando actúo cada noche, esté donde esté, él está siempre conmigo en mi mente pero sobre todo en mi corazón.

Tu padre trabajó muy duro para hacerse un nombre en el circuito blues. ¿Piensas que este esfuerzo y el de otros artistas ayudaron a hacer este género uno de los grandes incluso en este siglo XXI?

Mi padre estaba totalmente entregado al Blues. daba todo lo que tenía en cada actuación y en cada grabación. Esa es la única forma que conozco de hacerlo, hay que darlo todo noche tras noche.

Naciste en Harlem, pero tu padre era originario del Sur. ¿Siempre quisiste hacer blues aunque en vivieras en una confluencia de estilos musicales diversos?

Por supuesto que sí. Todos los chicos del barrio estaban en el rollo del hip hop o con Whitney Houston, excepto yo. Ya entonces yo estaba dedicada exclusivamente al blues.

¿Cómo llevaste ser considerada la heredera de la corona dejada por Koko Taylor?

Es el mayor honor que me podían haber dado, pero para mí ella siempre llevará la corona del Blues.

Grabaste tu primer trabajo discográfico a los 19 años, después de todo este tiempo y una carrera consolidada, ¿cómo ves y entiendes el blues en estos momentos?

Es realmente importante que el blues siga creciendo y evolucionando. Esto es lo relevante en un mundo moderno que está en constante transformación. Por ello, intento cantar mi blues sobre hechos que son importantes hoy en día, y podréis oírlo todo cuando visite España el próximo verano. Os mando un abrazo a todos y gracias por pensar en mí.

 

SUCESION POR DERECHO PROPIO

Dentro del mundo del Jazz se nombró aristocrátas del género (a falta de nobleza auténtica) a los grandes como Duke Ellington o Count Basie. En el planeta Blues y a falta tambíen de reales mandatos en el sentido sociopolítico, han brillado a lo largo de estos dos últimos siglos músicos muy diversos que, bien por su aportación a la historia dentro del estilo, su personalidad, su aceptación masiva, su longevidad o su calidad y distinción del resto, se han hecho acreedores por aclamación popular de este título honorífico más que protocolario. Hay una fina línea que separa quién supera el Trono Real para ascender al Olimpo de los Dioses. Cierto es que todos tenemos en mente la atribución de estos títulos dentro del terreno del Rock, del Pop o del Blues. Pero, antes que la de Harlem, hubo otras Reinas del Blues. ¿Las habrá después?

Hay que recordar que las primeras estrellas del Blues en la época en la que se empezó a grabar y editar en disco fueron mujeres y de entre todas destaca Bessie Smith. Nacida en Tennessee en 1894, fue una de las voces más potentes del blues y su primera gran estrella. Protegida de Ma Rainey (la Madre del Blues) desde que actuó junto a ella, Bessie la sobrepasó en popularidad a principios del siglo XX, y aunque siguió activa hasta su muerte en accidente de tráfico en 1937, el cambio de modas virando del blues en la década de los años 30 en favor del emergente Jazz, hizo que su popularidad descendiera, pero dejando un legado que a día de hoy tenemos la suerte de disfrutar en su integridad. En las siguientes décadas el auge del Jazz vocal hizo que muchas cantantes de blues se inclinaran por este estilo. Aunque lo cierto es que seguían manteniendo una estructura y fraseos típicos de blues, pero con un acompañamiento y unos arreglos más propios de grandes orquestas que las alejaban de la guitarra, arquetipo del Blues más puro y vital.

Pese a ello, y sin abandonar la fuente originaria, Etta James alternó en su contratación por el sello Chess, baladas y jazz de sutiles registros vocales con el blues, en la senda de Ruth Brown, de quién tomo el rugido bad-girl, y siguió grabando hasta unos años antes de su fallecimiento en 2012, con desiguales resultados pero guardando parte de la personalidad y versatilidad que tuvo a lo largo de su extensa carrera. La que fue aclamada como Reina del Blues de Chicago en los años 80, y por extensión del blues en general, KoKo Taylor, acreditó una gran fuerza escénica y una voz poderosa y ruda que casaba perfectamente con la electricidad que exigían los amplificadores. Grabó también para Chess pero desarrolló una gran carrera como estandarte del sello Alligator y pese a dificultades de salud siguió actuando hasta el fin de sus días en 2009.

Tras la entrega de la corona a Shemekia Copeland, la deriva hacia un futuro de posibles sucesoras se centra en nombres más o menos emergentes. Merecedoras de este reconocimiento por el hecho de guardar respeto a la tradición pero también por la pasión y entrega proyectadas en unas voces que responden a la derivación genética, y que tarde o temprano quizás alcancen un reconocimiento masivo como el que ahora goza nuestra entrevistada. La séptima hija del bluesmen Eddie Taylor, Demetria Taylor, cuenta con una reducida discografía y quizás la llegada de un productor con más medios consiguiera ampliar su gama de recursos, ya que suele abusar del “growl“ al inicio de cada estrofa. Diamante en bruto. Estar en la genealogía del enorme Howlin’ Wolf debe tener su peso, por eso Zora Young ha rodado con músicos de primer nivel y grabado con distintos sellos desde principio de los noventa. Por algo será. Elegancia y grandiosidad. Ciertamente más depurada y modulada que las anteriores quizás por sus influencias más notorias de la música gospel, la voz de Sharrie Williams no deja de lado el rugido y la potencia cuando la ocasión lo requiere. Buen síntoma será que el paso del tiempo perpetúe la sucesión, mientras tanto que cada cual decida su altar.

 

Texto: Héctor Fernández

Fotos: Joseph A. Rossen

 

 

 

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