Encuentros — 14 octubre, 2015 at 16:50

The Dead Weather, “estar aquí me lleva a mi época de adolescente”

THE DEAD WEATHER Approved Hi-Res Press Photo #3 by David James Swanson (1)

Cinco años pasan volando. Hace un lustro de la última vez que The Dead Weather grabaron un disco nuevo, Dodge And Burn, y aunque ellos y nosotros hemos estado entretenidos, una nueva dosis de ese veneno adictivo de este súper grupo se antojaba como algo necesario.

La separación de The White Stripes, lejos de dejar en un rincón a Jack White, le vitamina para meterse en más aventuras, de repente le veíamos en todos lados y a todas horas. Dinámico y obsesivo, juntó varias propuestas, la de The Raconteurs por un ala, la de The Dead Weathers por la contraria. Siempre bien acompañado, y atento a los movimientos de sus camaradas, a Jack White no le asusta nada. Suma retos, uno tras otro, en grupo o bien solitario, siempre sale airoso. Se rifan su concurso, cualquier proyecto con su nombre es una carta ganadora. Si Dave Grohl es el más listo de la clase, Jack White es el que tiene más talento. Y lo explota como nadie desde su bunker en Third Man Records. The Dead Weather nacieron mientras estaban de gira The White Stripes y The Kills, de ese encuentro surgió la flecha del amor en términos artísticos, el misterioso vampiro del rock y la seductora Alison Mosshart cruzaban sus miradas.

El plan estaba previsto, en danza. Sólo faltaba buscar a dos cómplices, los elegidos eran Jack Lawrence y Dean Fertita (nuestro amable y sosegado interlocutor también en las filas de Queens Of The Stone Age). Entre sus dos primeros discos –Horehound y Sea of Cowards- todo transcurrió muy rápido, iban como una centella, tras el atracón tocaba hacer dieta, ponerse de nuevo en forma, ese era el objetivo. Cada uno desde su gimnasio particular, desde la base de sus grupos madre, esperando al pistoletazo de salida para quemar lo que haga falta.

En 2013, para que la espera no fuese tan dolorosa, y así calmar las agujetas, dosificaron los plazos de su reestreno con el lanzamiento de una colección de siete pulgadas muy golosa. Así hasta llegar a Dodge And Burn, el disco por el que suspiran quienes han gozado durante este último año esas benditas reediciones de Led Zeppelin. El riff inicial de “I Feel Love (Every Million Miles)” está en mayúsculas, lo firmaría Jimmy Page, mientras que el estribillo de “Let Me Through” es el sueño dorado de cualquier banda. Y así le poder sacar punta a cada pieza del disco. La química sigue ahí, tan viva como desde el primer día.  

 

Hola Dean, ¿Qué tal? ¿Dónde estás ahora?

En Nashville, aquí en casa, hoy toca día de promoción.

¿Qué supone para ti vivir en una ciudad tan musical como esta?

Me encanta, hace tres años y medio que vivo aquí, aunque como he estado durante dos años de gira, no tengo esa sensación, que haga ya tanto tiempo. Moví todas mis cosas, y me siento afortunado. Ahora llevo tres meses seguidos, y por fin siento que esta es mi casa. Jack Lawrence también vive cerca de aquí, para nosotros es cómodo, y sobre todo a la hora de prepara el álbum, la cercanía lo facilita todo.

Tras estar tanto tiempo fuera de casa, estar de nuevo en tu hogar debe ser emocionante. A mi me costaría tener esa clase de vida, si bien por otro lado los músicos vivís otra clase de experiencias que deben compensar.

La verdad es que no me lo creo, llevar una vida más normal llega un punto que te apetece. Tener a mano toda mi ropa, encontrar sin problemas ese jersey que llevas buscando durante dos años, es necesario poner orden a todo. Lo aprecio mucho. Cuando acabamos el último concierto de Queens Of The Stone Age sólo soñaba con pisar otra vez mi casa, no se puede explicar con palabras.

Y ahora, de vuelta a la rueda de sacar disco, promocionarlo y girar. Por cierto, te quería felicitar por el disco. Me ha impactado su sonido, es espectacular, creo que habías trabajado mucho en esa parcela, una producción muy cuidada.

Queríamos grabar algo que sonara verdadero, sin artificios, natural. A veces los discos se crean mientras estás de gira, pero en este caso no ha sido así, tuvimos el tiempo justo para hacer las cosas como nosotros deseábamos, suena muy espontáneo. Para mi este grupo es algo muy parecido a reunirte con viejos amigos, y tener en mente el deseo de hacer música. Es mágico.

Entonces, ¿es diferente a cuando grabas con Queens Of The Stone Age?

Hay muchas similitudes, en Queens Of The Stone Age también somos una familia, formamos una piña. Aquí la diferencia radica en que como venimos de proyectos distintos, se expresan ideas en formas muy distintas, por ejemplo contar con alguien como Alison de The Kills tiene algo de transformación, es un puzzle con piezas con significados que son aleatorios.

Y del proceso de grabación del disco, ¿qué me cuentas?

La clave de The Dead Weather es que cuando llegas al estudio entras virgen, por lo tanto no hay límites. Entonces se genera como una explosión, cada miembro viene preparado para vivir algo único, con la mente libre, sin presión. No ha sido muy diferente a otros procesos anteriores, trabajamos a destajo durante tres o cuatro semanas, esos días estamos ocupados únicamente en esto, son muy intensos. Quizás, el tener rodaje debido a la publicación de esa colección de siete pulgadas, nos ha permitido estar atentos.

THE DEAD WEATHER Approved Hi-Res Press Photo #1 by David James Swanson

¿Crees que ha sido clave para mantener viva la llama del grupo?

Por supuesto que si, nos ha permitido estar en contacto, son cinco años sin publicar nada, y era importante que no nos oxidáramos, darle vida al margen del lanzamiento de discos, para nosotros era como arrancar de nuevo, marcar puntos de salida.

Han pasado cinco años, y curiosamente entre los dos primeros discos sólo hubo un intervalo de dos años.

La situación y la inercia nos llevó a eso, giramos durante casi un año, y mientras tocábamos alternábamos con sesiones de grabación, había que seguir esa vía, el estilo era similar. Tuvimos la sensación de que no había un final, fue todo muy rápido, pues empalmamos una acción con otra, todo de manera consecutiva.

¿Podría pasar lo mismo en esta ocasión?

No estoy seguro. Pero no se porqué, no creo que suceda. En ese momento nos estábamos elevando como grupo humano, eran energías distintas. Lo divertido del caso es que este proyecto se formó estando en gira, y tuvo continuidad así.

Del disco me fascina su agresividad, es bluesero, y muy grasiento. En cambio, con “Imposible winner” justo al final llega el reposo, con el piano, las violas, me encanta esa secuencia.

Esa canción se gestó en una última sesión en el tramo final, en un par de horas teníamos listo el tema, era necesario terminar así, hacer una pausa, tomarse un respiro. El resto es muy abrasivo.

Con Jack Lawrence tienes muy buena química, os complementáis el uno al otro.

Es cierto, con una mirada hay suficiente, nos entendemos bien, desde el primer momento supimos qué método seguir. Con los músicos es como con las personas, con unos no hace falta ni articular palabra, todo fluye con naturalidad, entras en esa buena dinámica. Estamos muy contentos de que sea así. Y que dure.

Tengo la sensación, que este puede ser un proyecto más duradero que The Raconteurs. ¿Cómo lo ves?

No hay nada de cierto en esto, pues es muy difícil predecir el futuro, estoy en un punto de mi vida en el que nada es seguro, quizás es más fácil que perdure The Dead Weathers, aunque la vida da muchas vueltas, y nunca se sabe que puede pasar, es una incógnita. Es posible que sigan ambos, o de ese mismo modo, que desaparezcan. La música es como la vida, no hay reglas.

Antes comentabas lo de la colección de siete pulgadas, ¿qué opinas del nuevo repunte del vinilo? ¿Estás a favor del formato? ¿Qué te parecen iniciativas como la del Record Store Day?

Para mí, la clave está en el sonido, por eso apoyo cualquier iniciativa a favor del formato del vinilo. Una de las mejores cosas de escuchar música, son las sensaciones que te produce, y no sólo las auditivas. Un vinilo es una experiencia más completa para el melómano. Coger la carpeta, sacar esa rodaja tan grande, la sensación de poner la aguja y suene música, es un ritual bonito. Hay un proceso que con el disco compacto no existe, es más íntimo y romántico.

Buscando información para la entrevista, me encontré con dos frases de dos seguidores vuestros que me llamaron la atención. Uno decía: “Este disco, provoca que me quiera comer un buen puñado de alucinógenos”. Otro comentaba: “escuchar la música de The Dead Weather” es como tener sexo en el coche de un desconocido”. ¿Qué te parece?

(risas) ¡Me gusta mucho! Mira, esta banda me lleva a pensar a mi época de adolescente, a cuando tenía trece años y escuchaba con el volumen a tope los discos de AC-DC. Ese tipo de libertad, y de felicidad absoluta.

Acerca de Queens Of The Stone Age, ¿qué me puedes contar? ¿Cuáles son los planes venideros?

Pues no vamos a tardar mucho en volver a estar operativos, seguramente grabemos un disco nuevo el año que viene, esa es la idea inicial. Y creo que habrá algunas sorpresas. Todavía es pronto para avanzar cosas, tan solo hay unas cuantas canciones escritas y aún por pulir. Lo que está claro es que no nos vamos a aburrir.

Supongo que para ti, trabajar con dos personalidades como Jack White y Jack White, debe ser un honor. ¿Qué diferencias hay entre trabajar con uno o con otro?

Hay muchas similitudes, son dos personas muy trabajadoras y son honestos consigo mismo y su equipo. La música dictamina que camino escoger, es la mejor manera de llevar un proyecto adelante, dejarse guiar. Y para mi es un lujo estar ahí. Lo bueno de ellos dos, es que siguen expandiendo sus ideas, no se paran, y eso hace las cosas más fáciles, hay mucho dinamismo y entusiasmo. Para mí, van más allá de la figura del simple músico, ellos crean arte. Además, soy muy amigo de ambos, disfruto mucho.

De Josh Homme me gusta cómo se transforma a cada nuevo paso, de Jack White destaco su talento natural, y que es muy listo, intuitivo.

Lo mejor que se puede decir, es que son conscientes de quienes son y qué necesitan, saben pilotar su nave. No se dejan intoxicar por el entorno, toman decisiones y van con ellas hasta el final. Y sí, son muy listos.

 

Texto: Toni Castarnado

 

 

 

 

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