Vivos — 6 julio, 2015 at 19:17

Slap! festival, Zaragoza

Luke Winslow King2

El camping de Zaragoza volvía a convertirse en lugar de celebración de la sexta edición del Slap, un festival nacido con la intención de acercar la música negra al público de la ciudad. Una ciudad de fuerte tradición hip hop, que ha sabido integrarse en los circuitos de una creciente cultura negra y que ahora vemos cómo recoge sus frutos gracias a interesantes propuestas locales. La ola de calor que azota la península no mermó la asistencia al Slap que congregó durante dos días a un buen número de aficionados al funk, soul, jazz, afrobeat y reggae.

Para esta nueva edición, el festival ha querido abrirse a otros géneros con la colaboración conjunta de otros agitadores locales más orientados al rock americano de raíces. Es por ello, que La Ley Seca, señera sala zaragozana, introdujera un escenario propio por donde vimos pasar algunos representantes de estilos ajenos al Slap pero que sirvieron como contrapunto a una primera jornada donde destacaron artistas como Sonny Knight y Luke Winslow-King. Por otro lado, a modo de los grandes festivales, Enlace Funk (revista pionera en la difusión de la música negra), nos ofrecía a través de su escenario una variada selección de atractivos valores nacionales, que no hace sino demostrar el interés por estas músicas.

Centrémonos pues en un primer día que concentró la mayor parte de las actuaciones del festival. Bajo un sol de justicia y con temperaturas que rondaban los cuarenta grados, los estadounidenses US Rails tomaban el pulso a un público que trataba de mitigar el calor en la sombra o con chapuzones en el agua, no consiguiendo por todo ello la medición deseada. Son ya conocidos por estos lares y se han ganado la reputación de banda que sabe transmitir la esencia de la tradición americana del rock a través de pasajes musicales emparentados con el sonido “Costa Oeste” y alt-country. Bandas como CSN&Y, Tom Petty o Uncle Tupelo, sirvan como ejemplos definitorios de su música. Además, otra de sus características es la disponibilidad de sus músicos a la hora de intercambiarse los papeles principales en la voz. US Rails presentaban su último disco Heartbreak Superstar dentro de su nueva gira estatal. A continuación Astrid Jones & Blue Flaps desde Madrid, un proyecto que combina soul, reggae, funk, jazz… que tiene como cantante a la actriz Astrid Jones, forjada en los ambientes musicales negros estatales, y poseedora, amén de un vozarrón, de una atractiva elegancia. Transmiten sentimientos profundos y supieron crear un ambiente de relajación frente al torbellino hillbilly que se nos avecinaba. Los rednecks de Dead Bronco pusieron patas arriba el festival con su propuesta musical que transita los terrenos del country, rockabilly, folk o punk. La banda procedente de Bilbao aunque con un cantante foráneo, Matt Horan de Florida, despistó a más de uno porque su indumentaria, su música y sus consignas eran más propias de cinco “outsiders” surgidos en la América profunda. Matt intenta codearse con la estirpe más joven de los Hank Williams, por actitud y por la faceta metalera exhibida. Con dos discos en su haber, Dead Bronco ponen en práctica maneras difíciles de apreciar aquí, aunque no por ello atrayentes, sobre todo por su particular sonido de contrabajo y la brillante sonoridad de la Pedal Steel Guitar.

US Rails                                                                                                                             US RAILS

Tras el merecido descanso y avituallamiento nos dispusimos a asistir a una de las merecedoras de ser mejores actuaciones de este año. Todavía con poco público, Luke Winslow-King inauguraba el escenario grande mientras el sol se iba escondiendo dándonos una tregua hasta el día siguiente. Luke es un guitarrista, compositor y cantante de Nueva Orleans – aunque nacido en Michigan – que destaca por su exquisita elegancia y su versátil maestría a la hora de encarar sonidos tradicionales como el blues, jazz o el folk, e incluso el country. Conocido por abrir actos para Taj Mahal, The Rebirth Brass Band o Jack White, Luke ha forjado su corta carrera a través de prestigiosos sellos como Bloodshot Records, con quienes ha publicado su segundo lp Everlasting Arms. Detrás de su imagen de dandi y seductor intérprete, se esconde un inmenso músico refugiado en su guitarra “drobo” quien no necesita de los ausentes instrumentos de viento que, por otra parte, hubieran engrandecido su actuación. Luke acabó bajando a la arena para agradecer a los asistentes su predisposición y marcarse unos bailes con algunas de las damas presentes. En la recta final asistimos a la actuación de los locales The Faith Keepers que nos brindaron una excelente actuación, más orientada al funk y soul que otras veces, con su cantante Borja emulando a sus ídolos James Brown, Sly Stone o Mike Kennedy de Los Bravos en la versión “Bring a Little Lovin’”. Y sin dejar que el espíritu soul decayera, Sonny Knight, veterano cantante nacido en Mississippi pero criado en Minnesota, hacía acto de aparición en el escenario arropado por la joven banda The Lakers. El caso de Sonny es el mismo que el de otros cantantes negros que han retomado sus carreras musicales hacia el final de su etapa profesional. El pasado año regresó con I’m Still Here haciendo ver que nunca se fue. Mantiene el ritmo a través de números bailables como “Cave Man” o “Get Up and Dance” y el proto-funk de “Through with You” y no sólo posee una gran voz sino que funciona perfectamente con Lakers. Es capaz de emocionarnos en los momentos más delicados de “I’m Still Here” y llevarnos al desenfreno con “Hey Girl” y “Baby, Baby, Baby”. También se atrevió con sendas versiones de The Beatles “Day Tripper” y de Rodríguez “Sugar Man”. Sonny Knight fue la verdadera estrella del show y un regalo para los fans que añoran el retro-soul. La noche se cerró con los franceses Fanga, uno de los mejores representantes actuales del afrobeat.

Moreland & Arbukle3                                                                                                       MORELAND & ARBUCKLE

Para la jornada siguiente, las actuaciones se redujeron al saxofonista estadounidense James Carter que ofreció un soberbio recital de jazz contemporáneo para dar paso después al trio de blues pantanoso Moreland & Arbukle. Recién llegados del Festival de Blues de Cazorla, la actuación de los de Kansas resultó ser toda una sorpresa para nosotros. Podemos incluirlos dentro de la corriente actual del blues eléctrico que tan buenos ejemplos conocemos, séase NMA’s o Left Lane Cruiser. Ellos fusionan una amalgama de sonidos, desde el blues del delta del Mississippi, pasando por el rock americano de raíces hasta llegar al reiterativo boogie rock. Una fórmula que se manifiesta en canciones respaldadas por mucha armónica y pesadas guitarras. Además, tienen como particularidad el no tocar con bajo, aunque esta carencia es suplida por una cigar box guitar. Su barbudo cantante, poseedor de una gran voz negroide, agradecía al público hispano el apoyo recibido en las tres fechas de presentación de su último y sensacional disco 7 Cities. Sin lugar a dudas, una de las actuaciones estrella del Slap Festival.

Poca cosa más que contar. Si no tenemos en cuenta las altas temperaturas que han deslucido y, a veces, han hecho difícil soportar las actuaciones, podemos afirmar que el Slap se consolida como una cita estatal imprescindible dentro la música negra que además goza de la comodidad del lugar y el ambiente familiar que se vive. Por otra parte, la tendencia del Slap a ampliar sus horizontes incluyendo otros géneros, enriquece el festival, engrandece la música y ayuda a difundir otros estilos minoritarios. A seguir así.

Texto y fotos: Rubén Vela

 

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