Encuentros — 14 julio, 2015 at 11:23

The Growlers, llegan al Low buscando las olas

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Es curioso como en algunos lugares, a pesar de que el tiempo pasa, que las modas nacen y mueren y las personas van y vienen, hay algunas constantes que parecen teñir perennemente el devenir de la gente que transita por ellos. California es uno de esos sitios. Pasan las décadas y los hippies pueden mutar en punks, los sleazys pueden tener el mundo en sus manos, las Riot Grrrls pueden hacer historia o los arties pueden acuñar una nueva manera de entender el negocio a través de la cultura del Do It Yourself… Cada uno a su manera y en su momento han aprovechado ese enorme escaparate que mira al mundo para desarrollar sus inquietudes apoyándose en dos constantes que parecen incrustadas en el adn de los californianos, el hedonismo y la creatividad. ¿Cuántas obras maestras de los Doors a los Dead Kennedys, de Beach Boys a Guns’N’Roses o L7 huelen a alcohol, LSD, farlopa o jaco? Y como todo es cíclico y el mundo afortunadamente avanza y se regenera, una nueva hornada de bandas con ganas de comerse el mundo parece emerger en Los Angeles, y entre todas ellas una brilla con especial fuerza. Son The Growlers y en sus conciertos una amalgama de freaks e inadaptados se contornean a ritmo de un surf a ratos lánguido y oscuro en unas bacanales de música, drogas y alcohol que tienen su propio sello de identidad. Ya pudimos comprobarlo en el Primavera Sound de 2013. El concierto de The Growlers coincidía en horario con el de Pixies. Mientras decenas de miles de personas sudaban a ritmo de los de Boston, al otro lado del recinto, aquellos que intuimos que algo grande se cocía allí, lo peor de cada casa, nos reuníamos para presenciar lo que algunos blogs americanos nos habían relatado y pudimos dar fe de que no se quedaban cortos. Los surferos de alma gótica han tomado la playa y la combinación, por muy extraña que pueda parecer ha llegado para quedarse. Ya está todo a punto para verles de nuevo el próximo día 24 de Julio en el Low Festival de Benidorm.

Creo que una de las canciones que mejor os define es «Rare Hearts». ¿Estás de acuerdo?

Anthony, nuestro bajista, escribió la canción a la guitarra. Estábamos juntos en Topanga Canyon. Todos somos un poco raros a nuestra manera.

Supongo que te gusta el término Beach Goth que tanto se usa cuando se habla de la banda…

Al principio lo usábamos para definir el sonido Growlers. La banda tenía un sonido surf más marcado, con más reverberación y la temática oscura de las canciones acerca de la muerte y otros temas era constante. Ahora todo es más vago, nuestro sonido ha evolucionado, pero nos sigue gustando el término.

¿Cómo fundasteis la banda? Háblame de vuestros inicios. Creo que la hierba tuvo algo que ver en que os conocierais…

Sí, en cierto modo. Habíamos acabado el instituto, teníamos trabajos de mierda y nos pasábamos el día en la playa y de fiesta. En alguna de esas fiestas conocí a Matt. Pensó que una banda nos podía dar más acción. Empezamos a escribir canciones y actuar en fiestas caseras. A la que mejoramos nuestro sonido todo empezó a avanzar y nos lo tomábamos cada vez más en serio.

Las drogas y el alcohol tienen una presencia bastante visible en vuestros shows. ¿Es algo buscado y consciente?

No me gusta hablar de drogas. Las he tomado y las sigo tomando ocasionalmente, pero no creo que sea un camino fácil de tomar. Te sientes como si siempre te estuvieras a punto de estrellar a la siguiente esquina.

Tenéis la fama de tener un público bastante freak y descontrolado. ¿Algún secreto para ello?

Es nuestra gente. Los amamos. Amamos a cualquiera que aprecie lo que hacemos. No importa lo raro que pueda llegar a ser.

Recuerdo vuestro concierto en el Primavera Sound de 2013 y la atmósfera que se generó allí me fascinó. Mientras tú, Brooks, te bebías una botella de bourbon en cinco canciones, cientos de personas de todo tipo bailaban y se contorneaban aullando a la luna. Aún puedo sentir la sensación de libertad y felicidad que me provocasteis…

Muchas gracias, siempre está bien provocar ese tipo de sensaciones. Es todo natural. No lo preparamos. Simplemente salimos allí y dejamos ir lo que llevamos dentro. En nuestros conciertos, sin pretenderlo de una manera concreta, creo que puedes sentir lo que somos, sin barreras.

Libertad es la primera palabra que viene a mi mente cuando pienso en The Growlers. ¿Te da miedo que algo pudiera domesticar esa libertad?

La industria podría amenazar esa libertad, pero como que no nos conoce, ¿cómo podría encarcelarnos? De momento estamos a salvo de ello. Circulamos sin planes y sin ayuda, así funciona.

Adoro «Someday» de Hung at Heart. Su estribillo dice: “When tall-boys turn into champagne, When bologna turns into steak, When I got gold instead of change, When I can give you everything you ever wanted instead of take, Oh someday”. La crítica especializada alucina con vosotros y se os conoce ya en diversas partes del planeta. ¿Sientes que ese día de champagne, filetes y oro del que habla la canción está cerca?

Jajaja. Lo intentamos. Los negocios son duros. Nos metimos en todo esto sin guía y acumulamos una deuda salvaje. No somos contables, simplemente tocamos.

Recomiéndame alguna banda con la que te sientas a gusto girando.

Broncho es una gran banda.

Háblame de la Beach Goth Party. Tenéis vuestro propio festival. ¿Cómo fue la idea de crearlo?

Simplemente queríamos corrernos una juerga Queríamos que fuera la fiesta más extraña que la gente hubiera visto. Vemos un montón de festivales y hemos ido cogiendo las partes positivas de todos los sitios a los que hemos ido y las hemos traido al Beach Goth.

Vais a actuar en breve en España, en el Low Festival…

Amamos España. Nos sentimos como en casa. Somos de California y nos sentimos muy a gusto con el clima y el idioma. Amamos las olas, la gente, la comida… ¡Nos vemos pronto!

Texto: Rubén García

 

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