Encuentros — 8 junio, 2015 at 18:30

Salto, pilotando un kamikaze pop

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Esta es la historia de cómo un piloto de aviones llamado German Salto de repente saca un disco maravilloso que deja a todos los presentes encandilados. El disco se titula como su apellido Salto y es la sublimación del pop clásico hecho por un soñador, un estudioso de la música que crea por osmosis y perpetua la cosmicidad de la eterna elegancia pop.

Si te dijera que el rock hace tiempo que ya ha muerto, que ya no hay nada más que decir y que lo único que se hace es repetir estructuras, sonidos y melodías ¿Qué me contestarías?

Que una cosa no implica la otra. Los estilos musicales tienen determinadas características y eso se puede decir del rock, del hip-hop o de la bachata. A riesgo de parecer un listillo, la música barroca estuvo “repitiendo estructuras, sonidos y melodías” durante más de un siglo hasta que apareció Bach, al que consideramos ahora su máximo exponente y lo llevó donde nadie antes lo había llevado. No se si es el mejor ejemplo, pero con esto quiero decir que se puede ser creativo y hacer algo original en un estilo ya existente. Le debemos mucho a Fats Domino, Bo Diddley o Chuck Berry, pero en las décadas posteriores han venido artistas que han dado un giro -más o menos acertado- a lo que se venía haciendo y no creo que la rueda haya dejado de girar. Creo que aún se puede exprimir más el rock & roll, aunque siendo sinceros hace tiempo que no veo a alguien tan influyente en la historia del estilo como pudieron ser Bowie, Lennon, Dylan, etc…

¿Cuál es la verdadera razón para la que un piloto de aviones se decide a grabar un disco de pop atemporal?

La verdadera razón es que mi gran pasión es la música. La aviación es una parte importante de mi vida y me encanta, pero igual que algunos compañeros salen del avión y se van a casa a leer revistas de aviones, a hacer maquetas o a jugar al flight simulator, lo mío es irme a un local de ensayo, a casa a escuchar un disco o a un concierto. Hablar de aviones durante más de diez minutos ya me parece aburrido, y sin embargo si se trata de música podría estar hablando durante días sin dormir.

¿Qué debe tener una canción para que te guste?

Nada concreto, creo. Puedo disfrutar de una canción de Moondog, una de Kanye West o una de ABBA. Pero hay cosas que a la mínima me atrapan, como una bonita melodía de voz. Puedes tener a la mejor banda del mundo y sonar como los ángeles, pero si la melodía de voz es mediocre no sirve de nada.

En el disco hay una parte más inglesa via Kinks, T-Rex, Badfinger y otra más americana via West coast pop, Dead-Allman, Big Star (más Bell que Chilton) Golden Smog-Jayhawks, ¿Al final es el pop reserva tu último hito a la hora de componer?

Si. Al final por mucho que te gusten otros estilos, el cuerpo te pide hacer algo concreto y a mi, al menos en esta etapa de mi vida, me pide buscar melodías de pop como bien dices. Por mucho que me gusten Blind Willie Johnson, The Damned, Paco de Lucía o Bill Monroe, no me sale de forma sincera hacer blues, punk, flamenco o bluegrass (por supuesto en alguno de estos ejemplos, no me da la técnica ni el cerebro por mucho que quisiera). Mataría por ser capaz de escribir una canción como «Do You Believe In Magic», «He’s A Rebel», «Marrakesh Express», «Cruel To Be Kind» o «Care Of Cell 44». He crecido escuchando y tocando blues por ejemplo, y, aunque nunca me he ido, y supongo que tarde o temprano volveré a sumergirme, a día de hoy me emociono más con una melodía de pop brillante, como la de «The Kids Are Alright» que con un disco entero de Jimmie Vaughan.

Cuando uno escucha tus canciones es imposible no entrever tus influencias, ¿te molestan las comparaciones?

No, en mi opinión no es lo mismo que en tus canciones se vea reflejada la música que te gusta a que te digan que te pareces a un artista en concreto. Quiero creer que mi caso es el primero y que las dos cosas son compatibles. Escuchando a Elliott Smith te das cuenta enseguida de que está obsesionado con los Beatles, y sin embargo su sello es inconfundible. A mi me han llegado a decir de la misma canción que recuerda a Neil Young, a The Left Banke o a Robbie Williams (?!?!), pero al final todos coinciden en que el disco mantiene una linea personal y distintiva. Eso si, soy consciente de que una asignatura pendiente para álbumes futuros es, aunque suene un poco cursi, encontrarme a mi mismo como artista y buscar un sonido más personal. Ahora que por fin tengo una banda fija será más sencillo y saldrá solo.

Tu historia como músico siempre ha sido participar en otros proyectos pero nunca como artista en solitario, ¿por qué has tardado tanto en decidirte?

Supongo que porque estaba cómodo en el papel de guitarrista y lo estaba menos en el de cantante. No se me ocurren más razones. Era cuestión de tiempo y aunque haya tardado más de lo que hubiera querido, ahora me siento a gusto en mi nuevo rol.

¿Qué hay de las otras aventuras que has participado?

De todas he aprendido mucho. En cuanto aprendí 3 acordes ya empecé a juntarme con amigos para tocar, así que supongo que mi evolución ha ido de la mano de los grupos en los que he estado. Aún así hay grupos en los que me he limitado a ser un comprometido guitarrista al servicio del líder de la banda, como con Von Timón, Serpientes, o Willy Tornado, y por otro lado está mi primer grupo, Hairy Ladies en el que aportaba más ideas creativas y mis primeras canciones. Ese grupo debió haber triunfado aunque solo fuera por el nombre.

Cuáles son las ventajas de estar solo y cuáles los inconvenientes?

La principal ventaja de estar solo es ser tener el control artístico del proyecto, aunque para mi banda estoy teniendo la suerte de juntarme con unos músicos de tal nivel y buen gusto que tranquilamente me pongo en sus manos para dar forma a las canciones. También es muy incómodo tocar en un grupo en el que alguna canción no te gusta nada, y en cambio aquí el primer filtro que tienen que pasar las canciones es el mío. Como inconveniente principal diré que tener que es el encargarme de más cosas que no sean enchufar una guitarra y ponerme a tocar. Sobre todo si se trata de cosas no musicales, como la promo por ejemplo, pues se me da fatal. También tengo un poco más de presión ahora antes de los conciertos o a la hora de escribir una canción.

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No voy a preguntarte por el idioma, porque esta pregunta está ya muy sobada, pero si tengo que preguntarte si, a parte de ese imaginario americano que algunos tenemos grabado a fuego en la piel, no necesitas incorporar historial como madrileño, mesetero o malasañero. Tus raíces en definitiva.

En realidad hay mucho de mis raíces en el disco aunque no sean obvias para el oyente. Es verdad que no hablo directamente de la calle Pez de Madrid por poner un ejemplo, y que en algún momento he tirado de la imaginería americana, como el white Chevrolette que conduce la protagonista de «Til The Morning», pero no es mi intención rehuir esas raíces. Todo el que me conoce sabe que estoy enamorado de Madrid, y puedes estar tranquilo: jamás haré una canción sobre un cowboy en un rodeo en Austin, Texas ni nada por el estilo.

¿Qué te pasa por la cabeza si oyes lo de: “no está nada mal para ser un disco nacional”?

No te voy a decir que no tengamos nada que envidiar a lo de fuera porque me parece ridículo. Aquí hay artistas increíbles y músicos buenísimos, pero aunque yo no sea de los que lo dice, entiendo la distinción. No es una competición pero aunque tengamos grupos que metan la cabeza con orgullo en listas de otras partes del mundo, creo que es una realidad que no podemos aguantar las comparaciones con UK o USA. No me parece nada grave ni creo que nadie haya de ofenderse porque le digan algo así. Ofensivo me parece cuando se dice “es de mis artistas femeninas favoritas”. Esa distinción nunca la he entendido. ¿Meterla en otra categoría cuando se habla de arte por el hecho de que no tenga pene? Eso sí es ofensivo.

¿Un estudioso de la música pop y consumidor compulsivo de discos como tu no tiene miedo, una vez ha compuesto una canción, que sea clavada a algo que ya ha escuchado anteriormente? ¿Alguna anécdota al respecto?

Si, aunque generalmente me suelo dar cuenta rápido de que es un plagiazo y lo dejo a tiempo. Espero que nunca se me pase algo y lo acabe grabando. Un día compuse «Mind Games» de John Lennon. Era algo más lenta, con una letra improvisada y me estaba saliendo más rápido de lo que me suelen salir a mi las canciones. Cuando llegué al estribillo y me pidió la misma nota de entrada ya paré y me dije “espera… algo falla… tú no eres tan bueno…”

Cuándo les enseñaste los temas del disco a tus productores cual es la premisa que les pediste antes de ponerte a trabajar?

No hizo falta mucha comunicación en ese sentido porque enseguida me di cuenta de que entendían perfectamente qué es lo que quería hacer. En cuanto nos juntamos dos veces y vi las ideas que tenían pensadas para las canciones supe que iría todo sobre ruedas. Eso si, hice especial hincapié en que uno de los sellos del disco tenían que ser las armonías vocales y creo que entre todos hicimos un buen trabajo. Luego hubo casos concretos como qué canciones quería que sonaran algo más psicodélicas o en cuales había que alejarse del powerpop y cosas así. También ellos me convencieron más de una vez de que otro camino era el mejor para determinada canción y en los momentos en que me saturaba con una y empezaba a perder la perspectiva, ellos sabían orientarme con paciencia.

Me gustaría saber cuándo de ti hay en el disco y cuando de tus productores, Marti Perarnau y Ramiro Nieto “Rams”.

Pues tengo que decir que Martí y Rams han aportado muchísimo al disco, aunque una de sus mejores cualidades es que han sabido volcarse en que sea un disco de artista, y no un disco de productores. Muchos productores llevan al artista a su terreno en vez de adaptarse a él y a mi esos discos me suelen decepcionar por muy fan que sea del productor en cuestión. Aún así lo que han aportado Rams y Martí es incalculable, nunca podría haber sacado este disco sin ellos. Y por otro lado, se puede decir que ellos junto con Sangui son mi banda en el disco, así que también han dejado su huella personal como músicos y eso es un lujo, pues soy muy fan de ambos desde hace tiempo. Además a la hora de sugerir cambios o arreglos se nota que son dos compositores como la copa de un pino. También hay otros nombres importantes en el conjunto del disco como el mismo Sangui, Santos Berrocal o Lindy Wormwood, coautora de varias de las letras del disco.

¿Por qué decidiste que Santos Berrocal de Blind Records te hiciera las mezclas?

Me lo sugirió Willy Tornado, y un día me reuní con Rams y Martí y les pareció una idea perfecta. Entonces Martí llamó a Santos para proponérselo y el resto es historia. Tuve la suerte de poder ir a Barcelona unos pocos días para estar presente en la mezcla y enseguida comprendí que no me había puesto en manos de un ingeniero de sonido que iba a subir y bajar volúmenes, si no en manos de un artista. Aprendí mucho y me emocioné viéndole emocionarse. Además es un tipo encantador y lo pasamos muy bien hablando de música en los descansos para comer. Fue una de las mejores decisiones que tomé durante la grabación.

Sobre las canciones, hay algunas que son más viejas y otras que han ido surgiendo para ese disco, cuéntame un poco su historia.

Las dos más antiguas son «Girl» y «Lonesome Bird»(originalmente titulada Hunters-Gatherers To Farmers). Nacieron prácticamente a la vez y recuerdo estar muy orgulloso y pensar “Coño, pues igual no se me da mal esto de hacer canciones. Como haga alguna más de este nivel, podré grabar un buen disco algún día.” Luego vinieron «There Ain’t No Time», «Monster» y «Til The Morning» a las que me ayudó Lindy a ponerles letra. «There Ain’t No Time» en un principio era un waltz folkie y fue Ramiro quien sugirió el cambio. Guardo una grabación en el móvil en la que se oye a Rams cantándola en su casa por primera vez con el nuevo tempo que aún escucho de vez en cuando y me emociono. Debería haberlo metido de bonus track, ¡qué tío más musical! Por último hice las más rockeras del disco. En una misma semana en Belfast hice «Ernie The Falconer» (cuya letra acabé en Madrid con Lindy), «Hold On» y «SOS». Luego vino «Walter Freeman» que junto con «Ernie The Falconer» es uno de los momentos humorísticos del disco, pese a que la historia de este doctor no es exactamente graciosa. Resumiendo, W. Freeman fue un médico estadounidense que se dedicó durante 4 décadas, empezando en los años 30, a hacer lobotomías a diestro y siniestro con un picahielos a través de las cuencas de los ojos. Llegó a realizar miles y se iba de “gira” con su furgoneta (a la que llamó el lobotomovil) por los pueblos lobotomizando a los pacientes, fuera cual fuera su enfermedad mental, y enseñando a la gente de la calle a hacerlas, como si de poner una tirita se tratara. Además puedo presumir de tener la peor “rima” en la historia de una canción: “wrong” y “Freud.” Por último y con la pre-producción del disco ya en marcha compuse «Between The Lines». Se la mandé a Rams pensando que me diría que era una locura incluirla a última hora y le encantó.

El disco se ha grabado por partes, pero suena poderoso y arrebatador, ¿echaste de menos la magia de grabar toda la banda a la vez?

Desde luego que si, pero es lo que pasa cuando no tienes una banda ni dinero ilimitado. Creo que lo más efectivo, dadas las circunstancias, era hacerlo como lo hicimos y estoy encantado con el resultado. Ahora en cambio tengo una banda fija maravillosa y ya veremos cómo grabamos el siguiente, pero me imagino que será un proceso completamente distinto.

Sobre el art work, se que pasaste por muchas fases hasta llegar a ese majestuoso gallo pop , ¿qué es lo que te encandiló de él?

Seguro que no era por la cresta… Lo que nos gustó del gallo a Jose Fragoso, el artista, y a mi, fue que no era la típica portada de disco. Era algo distinto, especial, que creemos va en la onda de la música del disco. El por qué del gallo, lo cuenta él muy bonito diciendo que el gallo representa el amanecer y que este disco supone mi despertar artístico. De entre todas las posibilidades que vimos, el gallo fue siempre mi favorita y cuanto más tiempo pasa, más me gusta. Cada vez que sujeto el vinilo en las manos, me parece una portada de lo más poderosa. Es todo un honor que la hiciera Jose, pues además de familia y un buen amigo, es una total inspiración.

Texto: Andreu Cunill

Fotos: Jesús Varillas

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