Encuentros — 12 mayo, 2015 at 10:07

Scott McCaughey, ¡no abandonen el bote salvavidas!

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Por una vez, el título no miente. Dungeon Golds (Yep Roc-Popstock!) ofrece precisamente lo que anuncia, una docena de doblones de oro rescatados de la mazmorra metafórica que fue el box-set de cinco vinilos Scott the Hoople in the Dungeon of Horrors, publicado para coincidir con el Record Store Day del año pasado. A nombre de su cambiante colectivo The Minus 5, Scott McCaughey rescata —y reelabora— algunos de los mejores pasajes de aquella edición limitada y le sale uno de los mejores trabajos de su larga carrera como El Músico Más Currante del Northwest. Seguro que la mayoría de nuevos temas sonarán en su próxima gira en solitario por un país que adora… y en el que se le quiere como a un primo lejano de las Américas. La expedición del Gran McCaughey arranca el 21 de mayo en Gijón y prosigue el 22 en Madrid, 23 Piedralaves, 25 Ourense, 26 León, 27 Bilbao, 28 San Sebastián, 29 Pamplona, 30 Zaragoza, y 31 Alcalá de Henares.

 

¡Qué magnífico arranque con «My Generation»! Con 58 tacos, me veo totalmente reflejado: todavía no dispuesto a pisar la línea de meta, ni a rendirme aunque la vida parezca más extraña cada nuevo día. ¿Cuál fue la inspiración, aparte del vejestorio Pete Townshend?

No pensaba en The Who cuando compuse la canción, y tampoco se me ocurría un título, pero entonces me di cuenta de que tenía mucho sentido hacer referencia al clásico de The Who y ponerle el mismo título. Obviamente, mi canción observa lo que significa hacerse mayor en el rock desde el otro lado del espectro. ¿Genial, a que sí? Me alegro de que Ruta 66 tenga la edad adecuada para apreciar mis sentimientos.

 

Estoy de acuerdo contigo en que, pese a los horrores del mundo, «It’s Beautiful Here». Creo que sufrimos una sobredosis de malas noticias desde la Red y esto nos podría llevar a pensar que ya no vale la pena seguir luchando.

¡Hay tantísimas malas noticias! Cada día, en todas partes. A veces me entran ganas de rendirme. Pero entonces pienso en lo buena que es la vida, y lo afortunados que somos al estar aquí y ahora, con todas esas maravillas que hay en el mundo. Es una perspectiva similar a la expresada hace muchos años en la canción «Good Thing to Go» de los Young Fresh Fellows. Normalmente escribo sobre lo jodido que está todo, pero ocasionalmente expreso algo positivo… ¡e incluso optimista!

 

¿Cómo se siente uno al contar con dos íconos de los años ochenta, Peter Buck de REM, y los noventa, Jeff Tweedy de Wilco, en la misma canción, «Zero Clowns»? Fantástico, ¿no?

¡Sí, claro! Tanto Peter como Jeff aportaron esfuerzos guitarreros estelares en esa canción. Peter hizo lo que mejor sabe hacer, una gran parte rítmica y una suntuosa guitarra de doce cuerdas, y Jeff despegó hacia esa enloquecida zona guitarrera con su alocado solo. ¡Me encanta!

 

«Remain in Lifeboat» suena a gloria. ¿Es este tu principal consejo al oyente, mantenerse a salvo?

¡No tengo claro qué clase de consejo trato de dar en esa canción! Me gustó la frase, que un amigo utilizó para firmar un e-mail. El resto de la letra es una letanía de referencias a otras canciones que de algún modo tiene sentido. Así que, vale, ¡quedémonos en el bote salvavidas hasta que nos rescaten!

 

Cuéntame cómo fue tener al dulce Ian McLagan en las sesiones. ¿Debiste ser uno de los últimos que disfrutó de su magia a los teclados?

Bueno, la verdad es que no estuvo en las sesiones; le mandé las pistas y él regrabó las partes de teclados en su casa de Austin. Pero la colaboración surgió de unos días que pasamos juntos y las muchas pintas de Guinness que nos bebimos. Me siento bendecido por haber conocido a un hombre tan maravilloso. Llegué a intimar con él los últimos años y mi vida mejoró sin duda gracias a ello. Hay tanta gente que le añora. Ahora, cada vez que canto «In the Ground», la letra aun tiene más sentido para mi.

 

¿Cómo piensas condensar tan proteica, excelente musicalidad en una actuación en solitario? ¿Es esta tu primera gira acústica?

En 2004 hice una gira con John Wesley Harding y Dag Juhlin donde hacía un pase yo solo cada noche. Así que, técnicamente, ya había hecho una gira acústica, pero nunca yo totalmente en solitario. La verdad es que siento cierta aprensión, así que pide por favor a vuestros lectores que sean buenos conmigo. Prefiero meter bulla con mis colegas en un grupo rocanrolero, naturalmente, pero lo bueno de actuar yo solo es que puedo tocar cualquier canción que quiera de cualquiera de los proyectos en los que he estado involucrado durante todos estos años. Esto es algo que me estimula mucho. ¡Pero, ah, no esperéis que toque «Losing My Religion»!

 

Afirmas no temer al futuro en «The Unforeseen». Pero, ¿no sientes curiosidad por lo que nos espera a los veteranos en el futuro próximo? Y no me refiero a la Viagra.

Así es, tienes razón. No sabemos exactamente qué va a pasar, pero sí sabemos que algo va a pasar. Disfrutemos mientras podamos, en vez de preocuparnos por algo que no podemos controlar.

 

El exclusivo box-set de vinilo venía a nombre de Scott the Hoople… ¿Eras fan de Mott? Es mi banda británica favorita de los setenta.

¡Soy un enorme fan de Mott The Hoople! Con mi amigo Gary los seguimos en su gira por Inglaterra de 1974. Anoche hice mi primera actuación en solitario desde hace mucho tiempo, y me senté al piano para cantar «Sea Diver». He tenido la suerte de conocer a Ian Hunter estos últimos años, e incluso he tocado «All the Young Dudes» en vivo con él en numerosas ocasiones. Él es el mejor, el ejemplo perfecto de lo que canto en «My Generation», ¡aunque de hecho pertenece a la generación anterior a la mía!

 

Texto y foto (con Jeff Tweedy): Ignacio Julià

 

 

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