Vivos — 17 septiembre, 2014 at 17:05

Imperial State Electric, Bóveda, Barcelona

imperial por mariox

Finiquitados los helicópteros del infierno Nicke no podía estar parado mucho tiempo. Es de sobras conocida su hiperactividad y su carácter trabajador. En su hoja de servicios figuran Entombed, The Solution, Supershit 666, The Hydromatics, Death Breath, The Point, Cold Ethyl, así como múltiples colaboraciones, MC5 entre ellas, y su rol como productor. Imperial State Electric es su principal proyecto en la actualidad, lo que empezó como una grabación en solitario se ha convertido en una banda con tres álbumes en la calle.

Para presentar el último de ellos, Reptile Brain Music, hacían nueva parada en Barcelona con ambiente en la sala para recibirlos. No en vano Nicke tiene una nutrida parroquia de fieles en la ciudad condal. Fieles que no salieron decepcionados. En el fondo todos añoramos a los Hellacas y esto no es más que un sucedáneo. De calidad pero un sucedáneo. Cambiamos el punk, los Stooges y MC5 por Kiss y Cheap Trick y ya tenemos cerrada la operación.

Por otro lado la puesta en escena es la misma, dinamismo, aplicación, postureo rockero para deleite de los fotógrafos, guitarras al aire y mucha actitud. Obviamente las composiciones no poseen la talla ni la planta que tenían en su exitoso proyecto anterior pero son chispeantes, dan en la diana con los estribillos y son certeros dardos de tres minutos que no dan opción al cansancio.

Viajaron a través de su discografía durante hora y media, con nota cuando se detenían en los temas de su debut y de Pop War, bastante más atinados en mi opinión que los contenidos en el irregular postrer lanzamiento y dejaron satisfecho a un público que enloqueció, no sé si es bueno o malo este detalle, con la tanda final de versiones. Homenaje a una de sus bandas fetiche, «Stole Your Love» de Kiss, la infalible «Sonic Reducer» de The Dead Boys y un recuerdo a uno de los padres del invento, Chuck Berry, con «Sweet Little Sixteen» y «Johnny B. Goode».

Buen concierto,  mejor que el último que presencié de ellos, pero no me puedo quitar de encima la sensación de que transitan por una vía muerta. Que no les queda mucho futuro, que Nicke compone en piloto automático y que en cualquier momento decidirá acabar para empezar otra cosa. También puede suceder lo contrario, el pollo tiene tanto talento que lo mismo me da en todos los morros con el próximo disco. No queda más que esperar.

Manel Celeiro

Foto: Mario X

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