Discomático — 21 mayo, 2014 at 15:13

Kenny Wayne Shepherd, volviendo a casa…

KENNY WAYNE

El hacha de Louisiana iba camino de convertirse en otro de esos adalides de las seis cuerdas empujados por el éxito comercial del menor de los hermanos Vaughan, último gran tocador de raza blanca. Kenny era un joven prodigio, empezó su carrera a los dieciséis años, que iba sobrado de técnica y carisma para ser una estrella. Y veinte años más tarde así ha sido. Goza de golosas cifras de ventas, es un  solicitada atracción en vivo y es un habitual en las nominaciones al Grammy sección blues. Pero nunca se olvida de lo básico.

Así lo demostró en el estupendo 10 Days Out – Blues from the Backroads (Reprise, 2007), grabación acompañada por un documental donde aparecía la gente de la Fundación Music Maker o venerables figuras del género como Hubert Sumlin, Pinetop Perkins, Lazy Lester, Clarence Gatemouth Brown o B. B. King en un metraje que rendía tributo a aquellos que le empujaron a comprarse su primera guitarra. Tributo que repite en Goin’ Home.

Compacto donde se merienda una docena de clásicos acompañado por titanes del estilo, Keb’ Mo’, Kim Wilson (Fabulous Thunderbirds), Warren Haynes o Robert Randolph junto a estrellonas que se pasaban por el estudio, Ringo Starr o Joe Walsh, y vientos de prestigio, Rebirth Brass Band. Me cuesta entender que siempre se decanten por los mismos temas con la cantidad de perlas ocultas que hay en el cancionero blues pero hay que reconocer que el disco suena fresco, se grabó en solo once días, nada cargante, producción cruda y espartana, y supura amor por la música del diablo. El rubiales se luce con la guitarra y los invitados se lo pasan teta dando estopa a temas icónicos, «Palace of the King», «The House is Rockin’», «You Can’t Judge a Book by this Cover», «Boogie Man», «Born Under a Bad Sign», en plan de desenfadada y divertida jam. Los fieles bluseros lo van a disfrutar enormemente.

MANEL CELEIRO

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