Encuentros — 18 noviembre, 2013 at 18:54

The Wave Pictures: La productividad del insomne

 

trainLos británicos estarán haciendo olas por la península durante diez días.

Apunta: 27 de noviembre en Madrid, Charada; 28 Sevilla, Malandar 2.0; 29 Málaga, París 15; 30 Granada, Planta Baja; 1 de diciembre, Valencia, Wah Wah; 3 Barcelona, Sidecar; 4 Zaragoza, La Lata de Bombillas; 5 Vitoria-Gasteiz, Jimmy Jazz; 6 de diciembre de 2013: A Coruña, Le Club (Son Estrella Galicia); 7 Valladolid, Porta Caeli (Son Estrella Galicia).

 

 

 

 

Curioso grupo The Wave Pictures. Liderados por un cantante que hace pensar inmediatamente en el joven Jonathan Richman o en un Gordon Gano criado a base de fish and chips, hacen gala de un encantador desaliño emparentable con el indie británico clásico. Sin embargo, a poco que uno rasque, enseguida se aprecian tanto unas referencias musicales que van mucho más allá del catecismo habitual en estos casos, como las mañas de uno de esos raros guitarristas muy capaces técnicamente que sin embargo prefieren la espontaneidad y la expresividad a la toma perfecta. Quizá desde Instant Coffee Baby , su debut en formato largo, han perdido algo de crudeza, pero a cambio han desarrollado un intuitivo dominio del formato de trio que alcanza su cima en su nuevo disco, un doble titulado City Forgiveness (Moshi Moshi-Pias) que nos los presenta igual de escuetos pero más sueltos que nunca, invocando el eje Velvet/Crazy Horse en largas jams de sala de estar que potencian la dinámica frente al volumen, o añadiendo un picante sabor africano que no les impide seguir sonando inconfundibles. Al otro lado de la línea ADSL, David Tattersall (voz y guitarra), nos pone en antecendentes antes de su nueva visita a nuestro país en Noviembre.

 

Siempre habéis sido muy prolíficos, pero esta vez habéis alcanzado el peligroso límite del disco doble.  Es muy atrevido por vuestra parte, muy ambicioso en un mundo en que a veces eso no es muy bien visto. Bueno, una vez que había escrito tal cantidad de canciones, parecía claro que teníamos un disco doble entre manos. Compuse un montón de canciones en muy poco tiempo. No puedo explicarlo. No dormía. Era un fantasma. Sólo escribía y escribía. Por alguna razón, esa parte de mi cerebro se volvió hiperactiva, al tiempo que no funcionaba nada bien en todo lo demás. Así que las circunstancias nos forzaron a grabar un doble. No fue que nos dijéramos “vamos a publicar un disco doble” y luego no pusiéramos a trabajar en él. Las canciones vinieron primero.

 

He leído que el pasado año girasteis por los USA durante mes y medio. ¿Aprovechásteis el viaje para sumergiros en el mito americano con el que algunos europeos parecen soñar? ¡Lo pasamos en grande!Fuimos a un montón de tiendas de discos. Conocimos a mucha gente. Condujimos a través de radicales cambios de paisaje. Fue un viaje impresionante. Todas las canciones del nuevo disco salen de ese viaje.

 

¿De dónde viene el título? ¿Es una ciudad real disfrazada o simplemente una imaginada? Soñé ese título. Me desperté y lo apunté en un menú de pizza a domicilio que por casualidad estaba al lado de la cama. Lo descubrí a la mañana siguiente, y al momento supe que ese sería el título del disco.

 

Por cierto, ¿hay un cierto sabor africano en parte del disco o son imaginaciones mías? Nuestras referencias en ese estilo de música son Franco y Dr. Nico, que son del Congo, y The Four Brothers y The Bhundu Boys, que vienen de Zimbabwe. Nos encanta ese tipo de material y a veces nos animamos a probar algunos de esos estilos, pero no somos puristas. ¡Siempre nos sale algo muy diferente! Pero eso es lo divertido de intentarlo. Escuchamos un montón de música y hablamos de música constantemente. Últimamente hemos estado completamente obsesionados con Astral Weeks. ¡Es un disco absolutamente fascinante! Por otro lado, mientras me planteaba como sería la grabación de City Forgiveness, escuchaba mucho en casa los discos de The Dirty Three, en concreto Horse Stories y Whatever You Love, You Are, y me influyeron mucho, sobre todo en plan teórico. Son tan potentes, tan tremendamente personales que son imposibles de confundir con otros. No es que quisiera grabar un disco al estilo de los de The Dirty Three, sino el disco más Wave Pictures de que fuéramos capaces. Y creo que es lo que hemos hecho.

 

De todos modos, sonáis inequívocamente británicos, aunque no parecéis pertenecer a una escena determinada. Incluso diría que evitáis relacionaros con alguna en concreto. ¿Puede deberse a que venís de una ciudad pequeña y alejada el ambiente musical? Podría ser. Siempre me lo he preguntado. La verdad es que nunca encontramos una escena que no resultara restrictiva en algún sentido, siempre hay demasiadas reglas que seguir para encajar con el resto. Es estúpido.

 

Se nota que grabáis en directo, buscando una buena toma, y en City Forgiveness se aprecia una gran interacción entre los tres, se ve que confiáis en la intuición. ¿Entrasteis al estudio con todo muy planeado o esperáis a llegar allí para acabar las canciones? Un poco de todo. En este disco estuvimos más abiertos a experimentar. Te voy a contar cómo se escribió. Compuse sobre cuarenta canciones en una semana de insomnio, justo al volver  a casa tras la gira americana. Las canciones brotaban de dentro de mí de un manera que nunca había experimentado. Luego pasé una noche entera durmiendo y todo se acabó. El proceso fue algo así como la expresión de una imaginación sobreexcitada, así que parecía necesario introducir una mayor espontaneidad en la grabación. Se trataba de que la música reflejara la manera en que las letras habían nacido. Todo se hizo muy rápido, en directo en el estudio, y hubo mucha improvisación. Grabamos con dos baterías, cada uno con su instrumento, Stanley Brinks (compañero de sello con el que incluso han grabado un disco conjunto, n del a.), cogía un saxo o una guitarra, o se sentaba al piano. Los técnicos tenían que andar corriendo para tratar de que los micros se dirigieran al lugar correcto.  Hubo que editar las letras para convertirlas en canciones, porque cuando las escribes por primera vez es como si abrieras un grifo, brotan un montón de ideas diferentes que más tarde tienes que estructurar en canciones. Convertir lo espontáneo en algo ordenado, esa es la manera en que yo escribo. Para City Forgiveness aplicamos ese mismo método a la música, introdujimos elementos nuevos para nosotros, como el caos o sesiones de improvisación. Luego cogíamos lo que funcionaba y quitábamos lo que no

 

Suena más variado que los anteriores. El disco es muy variado porque nos influyeron cosas muy diferentes. La gira americana, como ya te he dicho, pero también nos afectó mucho el disco que grabamos a principios de año con canciones de Jason Molina (Songs of Jason Molina). Quisimos concedernos el mismo espacio y alcanzar la misma profundidad que conseguimos cuando tocamos sus canciones, soltarnos un poco. También influyeron los colaboradores.  Sólo con tener con nosotros en el estudio a Stanley Brinks ya nos cambió mucho. Toca muchos instrumentos y es como un niño travieso, una fuerza “perjudicial”. No deja que te conformes, no te deja tocar la canción dos veces del mismo modo.

 

Os vi en un pequeño local de mi ciudad,el Cafe&Pop Torgal, los tres en un escenario diminuto y tocando a muy poco volumen. Estuvo muy bien pero, ¿dónde os sentís más a gusto, en locales de ese tipo o en otros más grandes, con más amplificación? Prefiero los locales pequeños, y me gusta tocar  a poco volumen. Siempre tenemos discusiones con los técnicos de sonido, que siempre intentan subirlo tanto como les sea posible. La verdad, a veces es una locura. Incluso si no pones ni un micro en la batería, puedo asegurarte sigue sonando muy alto. Así que mis preferidos son los conciertos en en los que sólo sacas la voz por la PA y todo el sonido sale del escenario. La dinámica es mucho mayor, y la conexión con el público también.

 

Hablemos de guitarristas. No es muy frecuente en una banda “indie” extenderse en los solos como soléis hacer vosotros, algo que se hace todavía más obvio en City Forgiveness. ¿Podrías hablarnos de tus guitarristas favoritos y lo que admiras en ellos? Son tantos… La lista no se acaba nunca. Rory Gallagher tuvo una gran influencia en mi estilo. Por ejemplo, en que no uso pedales de efectos. Su estilo era más crudo y agresivo que el de la mayoría de sus contemporáneos, y sus solos siempre eran muy experimentales y divertidos, era muy expresivo. Todo en el tenía vida, todo era como un juego, a mí me llegaba mucho.  Neil Young es otra gran influencia, especialmente en discos como Everybody Knows This Is Nowhere, que es superintenso, sobre todo Down By The River. Es como escuchar a alguien pensando en alto, el tipo se da de leches contra sus propias limitaciones como músico, y hace unos solos muy emocionantes mientras el resto del grupo mantiene el groove por detrás . También me encantan guitarristas acústicos como John Renbourn y Nic Jones, por ejemplo. Son muy imaginativos, muy alegres. En realidad creo que lo que busco es ese destello de individualidad, de expresividad. ¿Qué quieren descubrir? ¿Cuál es su sentido del humor?

 

También disfruto de otros  guitarristas muy técnicos . Obviamente  Django Reinhardt o Manitas de Plata son absolutos virtuosos y el placer de escucharlos enorme. Pero también adoro a Keith Richards o John Lee Hooker. No son lo que se dice virtuosos pero su estilo está lleno de carácter y personalidad. La guitarra es un instrumento muy expresivo. ¡Me encanta tocarla!

 

Además de por vuestro sonido, creo que sois muy “americanos” en vuestra filosofía como grupo. Se ve que lo que os preocupa es grabar discos y girar continuamente, y que veis el éxito como algo muy improbable, mientras que la mayoría de los grupos más o menos “indies” británicos parecen  buscar casi desesperadamente la atención de unos medios obsesionados con lo nuevo. Se puede decir que nos sentimos bastante solos entre los grupos británicos, pero tenemos muchos amigos al otro lado del charco. La primera vez que fui a Nueva York y conocí a músicos de allí, también fue la primera que sentí que había encontrado a alguien como nosotros. Antes de ese momento, nos sentíamos bastante aislados del resto del mundo.  Hay un problema con la mentalidad británica: está demasiado preocupada con la moda, es demasiado iconoclasta, demasiado conceptual, está demasiado obsesionada con el punk o los Beatles. De algún modo es casi antimusical. 

 

Aunque quizá estemos equivocados y en realidad tenéis un sofisticado plan secreto para conquistar el mundo… ¡Es verdad! ¡Como un genio malvado en una película de James Bond! Tenemos un plan maestro. Conquistaremos el planeta… algún día.

 

Carlos Rego

 

Artículo aparecido en  Ruta 66 del mes de noviembre.

 

 

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