Vivos — 23 Noviembre, 2012 at 11:37

Alice Cooper. Bournemouth

BIC, Bournemouth (UK)

Junio de 2011 vio el nacimiento de una nueva gira de Alice Cooper: No More Mr Nice Guy. Casi al mismo compás, solo unas semanas más tarde, se ponía a la venta la secuela de Welcome To My Nightmare. Ok, la gira había dado comienzo y el álbum no iba a entorpecer los planes de ruta. En una de sus promesas al aire, Alice comentó: “La gira de W2MN debutará a mediados del año que viene. Será un espectáculo nuevo, dedicado a las dos pesadillas”. Como los fans sabemos, que Alice diga algo no quiere decir que ese ‘algo’ vaya a materializarse. El hecho de que demore la presentación de un álbum para seguir con el espectáculo en ciernes es algo que ya había sucedido con Along Came A Spider. Pero al menos, cuando decidió cambiar el show, aún olvidando el concepto de ACAS, se sacó de la manga su gira más imaginativa y divertida en años: el Theatre Of Death Tour, que quedó inmortalizado en DVD para los que no pudieron asistir a ninguno de sus shows. Pues bien, primera semana de octubre de 2112; se inician los ensayos de la supuesta gira dedicada a Nightmare. El primer espectáculo se anuncia para el 19 de octubre en New York. Muy poco tiempo de preparación para un gran espectáculo teatral. Muy poco. La intuición nos hace presagiar que esta no será la gira de W2MN. En efecto, la bautizan con el muy poco original rótulo de Raise The Dead.

 

 

El 27 de octubre nos desplazamos hasta Bournemouth, la ciudad más al sur de Inglaterra. Es una tradición anual trasladarse hasta las Islas Británicas en estas fechas para ver al monstruo en acción. Duff McKagan y Ugly Kid Joe habían calentado al personal, pero lo que de veras esperábamos era la nueva y flamante gira de Alice. Con entradas agotadas desde hacía días, Alice salta al escenario al son de «Hello Hooray», canción que no utilizaba desde 2004. Tan pronto como lo hace me percato de que el atrezzo escénico es mucho más pobre que de costumbre. ¿Poco presupuesto para estos días? Podría ser, pero les aseguro que he visto compañías de teatro tanto en Tàrrega como en el ‘Teatre al carrer’ de Viladecans utilizando la imaginación de forma más centelleante, y seguro, con menos presupuesto. Recupera «House Of Fire» de Trash, y se agradece que cambie la variante del repertorio; pero he aquí la segunda de las objeciones. El nuevo set list varía 15 canciones respecto a la anterior gira, pero las canciones son tan dispares entre sí que el nexo de unión es quimérico.  El tema citado en medio de «Hello Hooray» y «No More Mr Nice Guy» descoloca al oído. Hablamos de dos épocas bien diferenciadas: Alice Cooper Group vs el optimista heavy-pop de finales de los ochenta. Nos ofrece tres piezas de W2MN, recupera el vitamínico «Dirty Diamonds» y el retro-cutre-ochentero «He’s Back». Me alegro de escuchar esta última, pero de nuevo queda deslucida entre «Go To Hell» y una magnánima «Devil’s Food» (serpiente incluida), que indudablemente fue lo mejor de la noche.  En toda la primera hora del espectáculo el teatro queda reducido a casi nada. No hay problema alguno, es Alice Cooper, tiene un repertorio y unas tablas difícilmente igualables. Además, los hechos recientes nos traen a la memoria la gira de The Eyes Of Alice Cooper (2004), una de las mejores que haya efectuado en solitario, y el teatro ahí brilló por su ausencia. El problema de esta gira es que Alice parece algo desmotivado, cansado, incluso justo de voz. ¿Se ha quedado el mago sin trucos en la chistera? El futuro dictará sentencia, pero quiero pensar que no; pocas veces ha decepcionado y menos veces ha actuado por inercia, sin ilusión. Quizás es que este no era el día, porque las críticas de la noche siguiente en Wembley fueron esplendidas. La banda, por otro lado, es, a mi parecer, menos atractiva que el año pasado. El problema de visión de Steve Hunter se ha agravado tanto que el guitarrista tuvo que abandonar la banda. Ryan Roxie está de vuelta, y el batería Glen Sobel debe ser uno de los mejores del negocio con su instrumento. Pero la banda es ahora Orianthi. Es la nueva fijación de Alice, la protegida, y su protagonismo resta calidad a una banda que debiera rodar sola. Del hard rock sleazy de Keri Kelly o la elegancia de Steve Hunter y Damon Johnson, hemos pasado al virtuosismo flashy de la chica apadrinada por Steve Vai. A ver cuando recibe una buena oferta de algún paisano de su anterior jefe (no otro que Michael Jackson). La parte final del show presentaba la verdadera sorpresa de la noche: se corrió un cutre telón de fondo y aparecieron, una por una, cuatro lapidas que parecían diseñadas con un viejo Spectrum. En ellas, los nombres de Jimi Hendrix, Jim Morrison, Keith Moon y John Lennon. En teoría, Raise The Dead, el nombre del periplo, es un tributo a estos caídos; todos ellos relacionados con Alice, sea por amistad o por coincidencia. Alice hizo un recorrido sonoro por todos ellos y tocaron «Foxy Lady», «My Generation», «Break On Through» y «Revolution». Buenas revisiones, mucho respeto. Alice brilló especialmente en la canción de los Doors. Ojalá algún día se atreva a hacer todo un show junto a Robbie Krieger interpretando a los Doors. Después de esto, los inevitables «School’s Out», «Under My Wheels» y «Poison». El cantante prometió una nueva ejecución para esta gira, pero tampoco se hizo patente sobre el escenario. Fin del concierto y de vuelta al hotel. Muchas dudas en nuestro camino a pie. Está bien rendir tributo a los amigos perdidos, pero, ¿no tendría más sensatez homenajear a Glen Buxton y recuperar, por ejemplo, «Generation Landslide»? Desechada la idea de que algún día vuelva con la banda original (el tiempo va pasando, y de la reunión prometida para el 2013 parece no acordarse) nos conformamos con lo que nos deparará el futuro inmediato: dos nuevos trabajos, uno de versiones y el otro, un proyecto aplazado de finales de los noventa; así como la conclusión de este Raise The Dead Tour. Mientras tanto, vigilen con sus pesadillas.

 

TEXTO: SERGIO MARTOS

FOTOS: SI HALLEY

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