Encuentros — 27 Noviembre, 2012 at 0:00

Garatge Producciones, 20 años no son nada…

O eso es lo que aseguraba el tango popularizado por la eterna voz de Carlos Gardel. Puede que sea así pero indudablemente dan para mucho. Y mucho ha llovido desde que aquellos jóvenes se lanzaron a la incierta aventura de abrir una sala de conciertos en una ciudad tan áspera para el rock como Barcelona. Pero, vaya usted a saber porqué razón, dieron en la diana y cualquiera que pasara los años noventa en la ciudad condal y le gustara la música en directo o la fiesta posterior a la misma seguro que asaltó en más de una ocasión su barra. Cita obligada para la escena hardcore y punk así como para el metal o el rocanrol más clásico pasaron por su escenario multitud de conciertos. Muchos de ellos para recordar como los de Social Distortion, Green Day, Rammstein, Jon Spencer Blues Explosion, Descendents, At The Drive In, Opeth, Mark Lanegan, Dictators, Zen Guerrilla, The Hives, Refused o Sick Of It All. Además de albergar el retorno de La Banda Trapera del Río o ser escenario para tremendos conciertos de Barón Rojo, Siniestro Total o la gira Intelectualmente Violenta de Los Deltonos.

Una vez cerrado el local gracias a la fracasada reforma municipal del distrito, el famoso plan 22@, sus responsables han continuado ligados al mundo del espectáculo como agencia de manágement, organización de eventos y producciones hasta el día de hoy. Para conmemorar esas dos décadas de la apertura han paseado una exposición conmemorativa, organizado un concierto en las fiestas de Poble Nou justo delante de donde se encontraba la sala y la traca final de una fiesta en la sala 2 de Razzmatazz el próximo 6 de diciembre. Fiesta para la que han conseguido reunir a bandas destacadas de esa época como Doctor Calypso, No More Lies, El Fantástico Hombre Bala y Afraid To Speak In Public. Todo un cartel completado con un homenaje a esa década noventera en forma de pinchada a cargo de Jordi Meya y Richard Royuela de Rockzone, Alex Freestyle, Ana Fénix, Dj Amable y el propio Xavi Garatge. Para comentar recuerdos y hablar de los fastos de celebración nos pusimos en contacto con una de las cabezas visibles del tinglado, Xavier Rivases.

Pregunta obvia para empezar. ¿Cómo nace la idea? ¿Qué inquietudes os llevaron a plantearos la apertura de una sala como Garatge?

Kiki y Olga, dos de los socios fundadores, venían de construir tocho a tocho el Puerto Hurraco (otro garito del Poble Nou), donde yo empecé como pinchadiscos. Al quedarnos en la calle a los pocos meses, por motivos que ahora no vienen al caso, nos quedamos con el gusanillo de continuar lo que habíamos empezado. Así que hicimos lo imposible por darle continuidad. Buscamos financiación, encontramos el local y nos metimos en el follón que nos metimos.

Ahora que ha pasado el tiempo y la distancia sirve de reflexión. ¿Cumplisteis los objetivos marcados? ¿Qué aciertos y errores creéis que cometisteis? ¿Sería posible otro Garatge si se volvieran a alinear los astros favorablemente?

No nos marcamos ningún objetivo concreto, sabíamos que el alquiler y los planes de futuro de los ayuntamientos que siempre han pretendido esta Barcelona tan pija, nos ponían fecha de caducidad. Creo que el acierto fue crear un buen equipo y que este funcionara mucho tiempo junto, trabajar en un ambiente cómo el que supimos crear entre todos, es, en gran parte, la clave del éxito, cómo poco es de lo que más nos gusta recordar y lo que más huella ha dejado en nuestras vidas.

¿Errores? Muchos, éramos unos críos inexpertos, teníamos 22 años…, déjalo para otra entrevista porque no cabría…Y sí, si los astros se alinean de nuevo, estaría encantado de abrir un nuevo Garatge.

¿Pensabais que la sala tendría la importancia que tuvo dentro de la escena barcelonesa?

La verdad es que no. De hecho Poble Nou, antes del 92, era un barrio muy barrio, quiero decir que se sentía un sentimiento de pertenencia, creo que nosotros estábamos impregnados de él. Los conciertos nos abrieron la puerta de Barcelona.

Se os asocia sobre todo con el círculo hardcore y punk. Coincidisteis en el tiempo con la explosión de sellos como Tralla y BCore y un importante estallido de bandas en la ciudad condal y alrededores. ¿Os retroalimentasteis unos de los otros?

Sin duda los auténticos motores de las escenas son a mi entender, o eran, los pequeños sellos, los promotores del género concreto y especializados. A veces las condiciones se dan, y en este caso proporcionaron ese resultado. Que una sala en Barcelona pudiera albergar esos géneros musicales convirtiéndose en referente.

Pese a ello, si uno repasa la programación, muchos y variados son los estilos que pasaron por el escenario. Desde el blues hasta el metal más extremo…

La verdad, es que tuvimos la suerte de contar con un gran elenco de grupos. Piensa que no habíamos cumplido un año y ya habían pasado por la sala Canned Heat, All, Fear Factory, Subterranean Kids, Cynics, Meteors, Blue Cheer, Eddie & The Hot Rods o Jon Spencer,…Y esa fue la tónica. Y la clave trabajar con la pequeña escena de cada subgénero.

Venga, mójate…

¿Qué público era el mejor?

Buff, para mí ha sido un privilegio estar ahí. No hay mejor ni peor…me molaba cuando teníamos Rockabilly, o Rock & Roll 50’s, el público de las bandas góticas, o los siniestros de los 90’s, el hardcore mochilero adolescente, el metalero de Saxon o Barón Rojo…El gafapasta de Deus, Elliot Smith, el público skatalítico de Desmond Decker, los punks de de Peter y sus Tube Babies…

¿Cuál dirías que fue el mejor concierto que pasó por la sala?

Social Distortion, In Flames, Green Day, Sick of It All, Plimsouls, los citados Peter & The Test Tube Babies…¡Ostia, no me hagas escoger uno!

¿Y el peor?

No hubo conciertos malos… (Risas)

Venga, cuéntame alguna anécdota jugosa…

Cada noche había una. Si quieres chicha con los grupos tendrás que esperar…me lo guardo para un futuro libro dónde contaré toda la mierda que hay en este negocio, como en todas partes… La cara B del éxito…Hay algo que recuerdo con mucho cariño. Fue haciendo un tributo a Faith No More y, de repente, aparece el bajista Billy Gould en la sala. ¡Joder la gente no se lo creía! Y yo lo estaba viendo todo desde la cabina, ver a la gente, las caras, fue brutal. Por cierto acabó en el escenario tocando los últimos dos temas…

Que representa para vosotros percibir el cariño que tanto tiempo después la gente le profesa a la sala.

Joder, pues todo un subidón de adrenalina. La verdad es que teníamos serias dudas de esto del veinte aniversario. Pero desde aquí, diez años después del cierre y diez años después del cierre es de agradecer a toda la gente lo que hemos recibido. Queda un poco tópico, pero sin ellos no hubiera sido posible, es la verdad.

Tras el cierre continuáis con el negocio del espectáculo.

Sí, siempre hemos procurado seguir cerca de este mundo al que nos vinculamos tan jóvenes. Hemos programado salas, creado y mantenido sesiones en clubs, montamos barras para festivales y conciertos, seguimos vinculados a Rockzone… En fin, tratando de sobrevivir y crecer cuanto se pueda (Risas).

¿Ha cambiado este mundillo tanto como se dice en todo este tiempo?

Ya lo creo, a finales de los 80 y principios de los 90 salvo los grandes todo era amateur y por la cara. En el espectro que yo más domino, las salas de mediana capacidad de 600 a 1200 personas, ahora se trabaja de una manera muy profesional, a veces demasiado.

Y ahora la celebración del veinte aniversario. Tras las exposiciones y el concierto en la fiesta mayor de Poble Nou llega el acto central del mismo. El concierto en Razzmatazz. ¿Cómo surge la idea para la confección del cartel? Habéis logrado reunir a bandas disueltas hace tiempo para que actúen. Por ejemplo lo de Afraid To Speak In Public es toda una sorpresa…

Sí, esto de resucitar muertos es una tarea difícil (Risas). Lo de ATSP fue a través de Carlos de Buenritmo, que nos puso en contacto. ATSP tenían ganas de volver y creo que este es un buen pretexto, a veces las cosas salen así, nosotros encantados de que una de las bandas más activas de los 90 vuelva y lo haga en nuestra fiesta. Será todo un honor. La verdad es que la idea a la hora de conformar un cartel para este revival era contar con bandas representativas de nuestros 90’s y ligadas de alguna manera a Garatge. También pretendíamos mostrar la variedad de estilos que se encontraban en Garatge cómo en casa, peses a ser muy distintos entre ellos.

Y finalizados los fastos llegará el día de mañana. ¿Hay ánimos para continuar tal y como está al patio? ¿Tenéis moral para veinte años más?

El panorama está fatal gracias a los banqueros y a los políticos que no nos dejan ni las migajas, pero hace tiempo que elegimos este sector cómo forma de vida y es difícil después de 20 años cambiar de tercio, pero nunca se sabe…La verdad es que sí, me veo haciendo revival de los 90’s en el 2032. ¿Te imaginas? Pinchando «Give it Away» de los Peppers y nosotros con 60 años pegando botes. ¡Brutal! Reservaremos el Trauma o alguna sala especializada en viejunos… (Risas)

Manel Celeiro

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