Encuentros — 3 mayo, 2012 at 7:55

Serie Música y Compromiso: Mario Zamora (Lüger)

Viajamos a la galaxia Lüger para ver qué nos cuenta su teclista, Mario, sobre la relación entre música y compromiso social. Desde su psicodélico planeta, Zamora demuestra que tienen los pies en el suelo.

 

-¿Por qué hay reticencias a tocar esta clase de temas? ¿Por qué tocar temas sociales o políticos (y no hablo de significarse a favor de un partido, un movimiento o una ideología, sino de contar las cosas que pasan) está cada vez peor visto en el rock?

-Dudo si es del todo cierto. Lo único que se me ocurre es que hasta hace bien poco existía un conformismo social generalizado, generado por la falsa y efímera sociedad del bienestar, y este hecho se ha podido extrapolar al mundo de la cultura (más en concreto a los músicos o bandas). Puede que esté relacionado con un conformismo o acomodamiento, aunque en lo que a mi entorno y a mí respecta, ha sido y sigue siendo todo lo contrario. Cabe la posibilidad de que muchos opten (y optemos) por tratar temas sociales o ideológicos sin necesidad de reflejarlo en unas letras, sino únicamente con la música y su trasfondo, pese a que de ese modo no se pueda vislumbrar explícitamente.

– Llama la atención que haya existido un abandono generalizado de estos temas, mientras que las letras han tratado con bastante frecuencia lo íntimo, la relación con uno mismo o las complicaciones en el amor.  Sin embargo, cuando se trata de hablar de los sentimientos que provoca esa inestabilidad vital socialmente causada, todo el mundo parece mostrarse un tanto saturado. ¿Por qué crees que es así? Y en tu caso, ¿por qué está clase de temas te interesan/ no te interesan para tus letras?

-En el caso de Lüger las letras no tienen un peso importante en el total de las canciones o los discos (aparte de que escasean).Reitero que no sé hasta qué punto nos supone una necesidad o un acierto reflejar ciertos temas a través de las letras, ya que considero que sólo con la música logramos tratar estos asuntos de una manera más natural y sincera, sin resultar obvio. No sé hasta qué punto resulta creíble para el oyente, pero a nosotros nos sirve de vía de escape ante nuestras situaciones cotidianas y ciertos acontecimientos en los que estamos inmersos. En lo que sí que estoy de acuerdo es que muchos tienden a llevar a su terreno las consecuencias sentimentales propias que traen consigo las inestabilidades sociales en forma de letras. Puede resultar algo ególatra y pancista, pero hay que respetarlo.

– Es curioso, además, que cuando las presiones exteriores desaparecen, por ejemplo las de la gran discográfica, a la hora de hacer un determinado tipo de música o de tratar determinados temas para conseguir el éxito, justo cuando no hay censura, estos temas se tocan menos. La gran mayoría de vosotros no está en una multinacional y la presión del público ya no se deja notar en hacer músicas más o menos accesibles. ¿Se te ocurre alguna explicación? ¿Hasta qué punto esos retratos musicales  de la realidad exterior tienen hoy validez? ¿La gente se los cree o no? ¿Es algo que necesitamos o mejor dejarlo estar?

-No encuentro una explicación a este planteamiento, la vedad. Y como público procuro no dar demasiada importancia a cómo las bandas o músicos describen o expresan la realidad a través de sus letras o música. Simplemente me pongo un disco y si, por casualidad, consigo comprender las inquietudes que sus compositores o intérpretes quieren transmitir, estupendo. Pero no es algo que busque de forma voluntaria. Bien es cierto, en cambio, que mucha música de los 60 y los 70 poseía una carga política mayor o al menos más clarividente y esto repercutía en una sociedad más pendiente de lo que decían sus músicos. No creo que sea algo que hoy tenga la validez o peso que tenía en el pasado, pero tampoco quiere decir que deba estar obsoleto; siempre es necesario tratar estos temas y que la gente siga sensibilizada y desarrollando su sentido crítico.

– ¿Hasta qué punto percibes como algo político lo que haces? ¿Hasta qué punto se refleja en tus canciones tu visión política del mundo?

-Lo que todos hacemos en nuestra vida diaria y cotidiana es política. Todo es política, así que seguramente en nuestras canciones aparece algo acerca de nuestra visión política del mundo. Simplemente el hecho de ir a ensayar cada vez que nuestras obligaciones laborales (no todos, por desgracia) nos lo permiten, supone una manifestación política de algún tipo, como por ejemplo: estar hasta el gorro de la situación social y laboral y optimizar el tiempo al máximo para meter ruido y desahogarnos durante unas horas, dejarnos nuestro sueldo en grabar un disco o en echarnos a la carretera.  Y nos consideramos afortunados, pese a todo. Es el trasfondo musical del que hablaba antes y se trata de algo político, ¿no? Nos debemos sentir estupefactos y desencantados ante la situación político-social actual, pero en ningún momento rendidos. Al fin y al cabo, toda manifestación artística tiene pretensión de algún tipo; si no la tiene, no creo que deba definirse como arte ni similar. Y en el aspecto extra-musical, si alguien, en vista de cómo están las cosas, duerme tranquilo hoy en día está tarado o es un privilegiado.

– La gran mayoría de la gente que hace rock and roll lleva las riendas de su carrera, en muchos casos porque no queda más remedio, en otros porque así lo han elegido. ¿La búsqueda de la libertad artística es la única decisión política que debe tomar un músico o deben implicarse también en asuntos más sociales? ¿Ves la independencia y la autogestión como algo político o es algo que se hace porque no se tiene otra opción?

-Quiero pensar que no existe ningún músico que, por mucha libertad artística lograda (e incluso un hipotético reconocimiento y/o  rentabilidad económica), ésta  sea su única pretensión  política. Me gustaría presuponer que la gente inmersa en la cultura o en contacto con ella tiene cierto sentido común y, sobretodo, sentido crítico. Si uno no muestra implicación o un mínimo de interés por los asuntos sociales se encuentra, automáticamente,  estorbando socialmente y entorpeciendo el desarrollo lógico que el resto busca y por el que lucha.

ESTEBAN HERNÁNDEZ

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