Encuentros — 12 Abril, 2012 at 0:00

Serie Música y Compromiso: Jorge Ilegal

Seguimos con nuestra búsqueda de opiniones sobre la música y el compromiso social y político. Le toca a uno de los rockeros más incombustibles, iconoclastas, radical, poco sutil y honesto del panorama patrio. Siempre es un placer cederle la palabra a Jorge Martínez, un hombre de ideas claras y que no se corta ni con un cristal.

 

 

¿Por qué hay reticencias a tocar esta clase de temas? ¿Por qué tocar temas sociales o políticos (y no hablo de significarse a favor de un partido, un movimiento o una ideología, sino de contar las cosas que pasan) está cada vez peor visto en el rock?  

El rock es en sí mismo una amenaza atávica, un gruñido procedente de las selvas arcaicas, tan antiguo que los humanos que lo iniciaron aún eran del todo humanos. La ocasional pérdida de combatividad es solamente un comportamiento de travestidos que adoptan las formas rock pero que nada tienen que ver con el rock. En cuanto a ganarse una cierta independencia económica que garantice la supervivencia, es necesario recuperar la delincuencia juvenil, contemplada por las civilizaciones de todos los tiempos y por supuesto por generaciones de rockers. Si no puedes trabajar con la Ley trabaja contra la Ley. Simple.
 

Llama la atención que haya existido un abandono generalizado de estos temas, mientras que las letras han tratado con bastante frecuencia lo íntimo, la relación con uno mismo o las complicaciones en el amor.  Sin embargo, cuando se trata de hablar de los sentimientos que provoca esa inestabilidad vital socialmente causada, todo el mundo parece mostrarse un tanto saturado. ¿Por qué crees que es así? Y en tu caso, ¿por qué está clase de temas te interesan/ no te interesan para tus letras? 

Reconozcamos, eso sí, que hemos padecido malas lecturas del Catecismo Comunista a voz en grito por algunas bandas tremendamente ingenuas y eso cansa. Colar algunas nociones de economía política en una canción puede dar lugar a un producto increíblemente farragoso.

Es curioso, además, que cuando las presiones exteriores desaparecen, por ejemplo las de la gran discográfica, a la hora de hacer un determinado tipo de música o de tratar determinados temas para conseguir el éxito, justo cuando no hay censura, estos temas se tocan menos. La gran mayoría de vosotros no está en una multinacional y la presión del público ya no se deja notar en hacer músicas más o menos accesibles. ¿Se te ocurre alguna explicación? ¿Hasta qué punto esos retratos musicales  de la realidad exterior tienen hoy validez? ¿La gente se los cree o no? ¿Es algo que necesitamos o mejor dejarlo estar?

Las presiones exteriores desaparecen porque quienes las ejercían ya no las creen necesarias, se trata de un terreno sin valor y no importa una mierda… pero diles eso de reconsiderar la delincuencia juvenil como un pasaje valioso e ineludible para completar el aprendizaje.

¿Hasta qué punto percibes como algo político lo que haces? ¿Hasta qué punto se refleja en tus canciones tu visión política del mundo?

Pertenezco a una especie animal profundamente política y no puedo evitar que eso trascienda en mi obra de una manera o de otra. Hasta en momentos de profunda inconsciencia subyace un substrato político. Desde «Tiempos Nuevos», que escribí para ILEGALES en 1978, a «Estrella Venenosa», escrita para Jorge ilegal y Los Magníficos hace menos de un año, se mantiene claramente la pelea. El guerrero nunca deja de serlo. Utiliza las armas que conoce y aún las que no conoce.

La gran mayoría de la gente que hace rock and roll lleva las riendas de su carrera, en muchos casos porque no queda más remedio, en otros porque así lo han elegido. ¿La búsqueda de la libertad artística es la única decisión política que debe tomar un músico o deben implicarse también en asuntos más sociales? ¿Ves la independencia y la autogestión como algo político o es algo que se hace porque no se tiene otra opción?

La autogestión tanto forzada como elegida implica condicionamientos políticos y sociales. La autogestión me parece ante todo un estado deseable. Reconozco que a veces, me resulta difícil distinguir lo deseable de lo posible.

Esteban Hernández

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