Artículos — 20 Abril, 2012 at 6:43

Levon Helm, siempre en el sitio adecuado (parte 1)

HOMENAJE A LEVON HELM


Ayer se conocía la noticia de la muerte de Levon Helm. El mítico batería de The Band sucumbía ante el cáncer que parecía haber superado hace casi cinco años. Desgraciadamente no podemos decir que haya sido una sorpresa, porque la nueva era nos ha permitido seguir su evolución casi al instante. Eso no hace que nos apene menos la pérdida de uno de los grandes del rock, y como homenaje recuperamos por partes el artículo que Eduardo Izquierdo le dedicaba en 2008, curiosamente cuando el cáncer de garganta parecía vencido.

A finales del año pasado se publicaba Dirt Farmer, el primer disco de Levon Helm en los últimos diez años. Tras superar un cáncer de garganta, uno de los grandes baterías de la historia de la música rock, regresaba para demostrar que aún tenía muchas cosas por decir y que no iba a dejar que una enfermedad le superara de manera tan sencilla. Hemos querido aprovechar la vuelta de alguien que supo ser más que un batería para dar un pequeño repaso a una carrera interesante como pocas. Un, dos, un dos tres y…

 

 

Que la biografía que incluye su página Web oficial describa a Levon Helm como alguien que “estaba en el sitio adecuado en el momento adecuado” no es ninguna casualidad ni ningún juego de palabras al uso. Todo lo contrario. Es la pura realidad. El bueno de Mark Lavon Helm, su nombre real, supo convivir con alguno de los grandes momentos de la historia del rock and roll manteniendo como pocos la humildad y la dignidad que lo ha caracterizado en sus casi 68 años de vida. Porque Helm nacía en Arkansas un 26 de mayo de 1940  en una familia que, al igual que en muchos otros casos de la historia, amaba la música como pocos, aspecto que hizo mella desde muy pequeñito en nuestro protagonista. Al igual que, por ejemplo Johnny Cash o Elvis, Levon disfrutaba escuchando programas de radio como el Grand Ole Opry o el King Biscuit Entertainers que Sonny Boy Williamson realizaba en la televisión local. Había mamado música y eso debía notarse. “Nunca olvidaré el primer concierto que vi. Se trataba de Bill Monroe y The Blue Grass Boy y yo tenía 6 años” declaraba en su autobiografía, This Wheel’s On Fire. Efectivamente, con 6 años, el pequeño Levon ya pululaba por los conciertos que se producían en su estado y a los que su familia le llevaba en su vieja camioneta o haciendo auténtico encaje de bolillos con las líneas regulares de autobuses.

No es fácil explicar como un niño que cantaba francamente bien, tocaba la armónica de una manera más que aceptable y al que compraron su primera guitarra con tan solo 9 años acaba tocando la batería. Quizá la culpa de todo la tuvieron Elvis y Jerry Lee Lewis. Me explico. La familia se había trasladado a Memphis y el recién nacido rock and roll llamaba la atención de todos los hermanos Helm. Tras disfrutar de actuaciones por las que muchos hubiéramos dado media vida como las de Johnny Cash y Carl Perkins, Levon vio a Elvis por primera vez en 1954, acompañado tan solo por Scotty Moore y Bill Black. O lo que es lo mismo, por una guitarra y un bajo. Cuando en 1955 vio de nuevo a Presley, algo había cambiado. Un tipo de nariz aguileña se situaba detrás de unos platos, un bombo y un par de cajas. Era Dj Fontana. Todo sonaba atronador, rítmico, como los juegos de manos que Levon hacía tamborileando en sus piernas para encontrar los ritmos adecuados a las canciones que tocaba con su guitarra. La gente enloquecía y él tenía claro el por qué. Cuando comprobó como el batería de Jerry Lee Lewis, Jimmy Van Eaton, aporreaba los tambores y conseguía también enardecer al respetable supo que eso era lo que él quería.

Sus primeros intentos detrás de la batería se produjeron con su banda de instituto, The Jungle Bush Beaters y con las invitaciones a compartir escenario con los Rock Housers de Conway Twitty. En 1957 se produce la primera de las casualidades que marcarán su vida. Ronnie Hawkins ve a Levon actuar con Twitty y se queda prendado, no sólo de su habilidad con las baquetas sino además por su capacidad vocal, algo inhabitual en los baterías. Un astuto Hawkins no lo duda e invita a Levon a compartir escenario con él en algunas ocasiones. Tras trasladarse a Toronto y realizar varios singles con Roulette Records, Helm tendrá una oferta irrechazable. Ronnie Hawkins acababa de llegar a Canadá para reclutar una banda que lo acompañara de gira y que además grabara con él un álbum. No tuvo mal ojo el tipo al reclutar a Robbie Robertson a la guitarra, Rick Danko al bajo, Richard Manuel al piano y Garth Hudson al órgano. Faltaba un batería y Hawkins no se había olvidado de Helm que, casualmente de nuevo, pululaba por los estudios canadienses y que le había ayudado en la elección del resto de músicos. En 1959 se publica Ronnie Hawkins al que seguirán tan solo un año después Mr. Dynamo, The Folk Ballads of Ronnie Hawkins y Ronnie Hawkins sings the songs of Hank Williams. Cansados de la estricta disciplina de Hawkins, que seguía lo que le habían contado que hacía Ray Charles con sus big bands, la banda decide “independizarse” y crean Levon & The Hawks. Con ese nombre que iban combinando con el de The Crackers y The Canadian Squires, la banda empieza a crearse un prestigio en el sector que llegará a oídos, entre otros de John Hammond Jr. que alucina, literalmente, con el sonido que aquellos jóvenes habían conseguido en «Go Go Liza Jane» y «The Stones Throw I», dos temas grabados en Nueva York antes de regresar, de nuevo, a Toronto. Hammond contrató a Levon & The Hawks y estos se convirtieron en su banda para el disco So Many Roads.

Un nuevo giro del destino estaba a punto de producirse en la vida de un ya reconocido Levon Helm y de sus compinches. En 1965 Mary Martin era la secretaria de la oficina de Albert Grossman, manager de Bob Dylan. A Martin le volvía loca un tema de John Hammond, «I Wish You World» incluido en su último disco. Por eso no dudó ni un momento en llevarle el single a Hammond para que Bob Dylan lo oyera sabiendo que el bardo se encontraba buscando una banda que le acompañara en su aún reciente conversión eléctrica. Cuando oyó la grabación Dylan tan solo quedó impresionado por la guitarra de Robertson y lo fichó rápidamente para su banda. Pero tras realizar un par de conciertos juntos y adquirir la suficiente confianza, Robertson recomendó a Dylan el fichaje de Levon Helm. De esta manera, la banda formada por los dos Hawks, Harvey Brooks al bajo y Al Kooper al piano se convirtió en la banda habitual de Bob Dylan. El resto de los Hawks iban apareciendo aleatoriamente en las actuaciones de Dylan hasta que, finalmente, se convierten en su banda de acompañamiento oficial cuando el  3 de septiembre Kooper y Brooks deciden dejar el grupo después  de un concierto en el Hollywood Bowl de Los Ángeles. Cuando el de Duluth hablaba de su grupo de acompañamiento se refería a ellos como “la banda” cosa que hizo que, rápidamente, el nombre de The Hawks fuera substituido por el The Band, aunque sólo extraoficialmente . Mención especial merece, para comprobar el nivel de complicidad que alcanzaron, el bootleg apodado Genuine Live 1966 con 8 discos que recogen diferentes actuaciones de la gira conjunta.

Pero Helm no estaba dispuesto a ser un simple músico de acompañamiento de Dylan y menos aún a aguantar los abucheos que continuamente les dedicaban fruto de la electrificación del otrora profeta del Folk. Eso le llevó a abandonar momentáneamente la banda y ser substituido primero por Bobby Gregg, luego por Sandy Konikoff y definitivamente por Mickey Jones. Fruto de ello, Helm se perdió el histórico momento en el que Dylan es llamado Judas por un espectador en el Free Trade Hall de Manchester en 1966. A pesar de ser su banda habitual, Dylan sólo quiso que Robertson estuviera presente en la grabación de su siguiente trabajo, el impresionante Blonde On Blonde. Helm intuía que Dylan no los apreciaba del todo y aquello no era más que una confirmación. Pero la suerte se iba a poner otra vez de su parte. Un accidente de moto durante un descanso de una de las giras llevó a Dylan a encerrarse en una granja de Woodstock, Nueva York. Mientras los oficialmente Hawks hacían algunos conciertos con gente como Tiny Tim, Dylan decidió llamarlos para reunirse y tocar, simplemente. Tras grabar varios temas que formarían parte de las míticas The Basement Tapes, los músicos sugirieron a Dylan que llamara a Helm y así este apareció tocando la batería. Incluso en temas como «Yazoo Street Scandal» y «Don’t Ya Tell Henry» tocando la mandolina, y en «Ain’t No More Cane» tocando el bajo. En estas grabaciones es cuando Bob Dylan  entiende el valor del grupo y cuando esos definitivamente pasan a convertirse en The Band.

 

(continuará)

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