Vivos — 23 Marzo, 2012 at 8:05

Rosanne Cash

Teatre Zorrilla, Badalona.

Otra noche para el recuerdo. El teatro badalonés estrenó nueva edición del festival con una cantante de apellido ilustre, discografía irregular e indudable atractivo mitómano y musical. Y Rosanne cumplió con creces con las expectativas, excepto para aquellos miembros del circulo country que vestían sus mejores galas. Porque country hubo relativamente poco, y si mucha sensibilidad, una clase apabullante y un repertorio de campanillas. Acompañada por su marido, John Leventhal, que se mostró diestro a las seis cuerdas y como segunda voz, recaló con frecuencia en dos de sus discos más aclamados (Black Cadillac y The List) y conmocionó con el magnífico estado de sus cuerdas vocales.

 

 

Porque Cash sabe dónde está el límite que no debe traspasar y se ajusta a sus enseñanzas (y a un punto comercial) sin perder coherencia. Quizás puntualmente eclipsada por las evoluciones como guitarrista de su esposo, perfecto para cubrir espacios con un toque muy bluessy, rozando los arreglos jazz, pero que por momentos arrinconó a Rosanne, la Cash se metió al personal en el bolsillo tras un inicio un pelo errático. Además, invitó a Javier Mas a acompañarles en escena. Juntos encadenaron el «Girl from the North Country» de Dylan con la arrebatadora «Never Be You» de Tom Petty ante el aplauso general. Para el recuerdo, una sensible «One Hundred Miles» que justificaba por sí sola el precio de la entrada, unas tremendas «The Way We Make a Broken Heart» de John Hiatt, «I’m Moving On» y «Sea of Heartbreak», en la que a Leventhal le tocó hacer de Bruce Springsteen.

 

ALFRED CRESPO

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