Vivos — 10 febrero, 2011 at 0:00

Maika Makovski (Presentación Mujer Y Música)

FNAC Triangle. Barcelona

La presentación de Mujer Y Música (144 nombres que avalan esa relación), el recién publicado libro de Toni Castarnado, en Barcelona se antojaba además como una oportunidad inmejorable para ver a Maika Makovski en un formato acústico, menos habitual últimamente en sus conciertos. Abrió el encuentro vespertino la correspondiente charla sobre la obra de marras. Llámenlo autobombo y sí, puede que estén en lo cierto. Pero es que aludir a que el libro haya sido escrito por uno de los redactores de esta casa, y publicado por la editorial de uno de sus directores, se nos aparece como un argumento demasiado débil. Sobre todo una vez disfrutado el volumen. 

  

Y es que no puedo evitar acordarme las palabras de Quique González cuando delante de mí, Alfred Crespo, director de 66rpm, editora del artefacto, le entregaba esta primera referencia. “Parece un libro no ibérico” le dijo Quique. Y los allí presentes rápidamente entendimos lo que eso significaba en un país que todavía está aprendiendo a editar libros sobre música. Y es que la presentación de este manifiesto sobre la mujer en el mundo de la música es impecable, y el contenido también. Castarnado demostró, al lado de Crespo, el por qué es una de las pocas personas que puede encarar la magnitud de una aventura de este tipo y salir airoso. Ante un concurrido auditorio lleno de compañeros del gremio dio muestras de su honestidad a base de confesiones íntimas y de sus inacabables conocimientos sobre las féminas en el rock y ¡ojo! otros estilos menos evidentes. Quizá por eso, por la audiencia, por el ambiente y por la importancia que aún tienen este tipo de cosas por estas imberbes tierras, Maika Makovski se empeñó en darle la razón a Castarnado por haberla incluido, junto a gente tan grande como Marianne Faithfull, Patti Smith, Rickie Lee Jones y así hasta llegar a los 144 nombres que abarca el volumen. Y lo hizo con un set corto. Apenas tres canciones. Yendo de menos a más. In crecendo. Para acabar con una nueva canción que dejó sin palabras a la congregación durante unos cuantos minutos. Los que la conocemos hace tiempo nos mirábamos y nos guiñábamos los ojos mientras preparábamos nuestras armas para discutir, al acabar el concierto, sobre quien la vio primero. Los que no, preguntaban quién era esa chica que lo hacía tan bien. Castarnado debía sonreír. De hecho lo hacía pero estoy convencido de que, en lo más profundo de sus entrañas, además tenía esa sensación del que ha cumplido una misión y lo ha hecho con éxito. Unos desconocidos se interesaban por una mujer que se expresaba en un escenario. El paso está dado. Y es de gigante.

 

Eduardo Izquierdo

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: