Encuentros — 26 Diciembre, 2010 at 0:00

Dr.Dog, Honestidad Brutal

Pocas bandas jóvenes logran tanto consenso en esta redacción como ellos. Presentaban su tercer trabajo en el Primavera Sound y nuestro reportero más dicharachero les cayó estupendamente

 

 ¿Ha sido eso una improvisación con una de mis bandas favoritas? ¿Una entrevista jam? ¿Podría estar charlando cada día entre copas de cerveza hablando con Dr. Dog de sus últimas novedades? ¿Es Shame Shame su mejor trabajo? ¿Estoy charlando con unos tíos brillantes con pinta de granjeros de Minesotta durante la Gran Depresión? ¿Estoy tan loco al pensar que podrían ser colegas míos en tan solo hora y media de conversación? De todas esas palabras sólo sé una cosa. Estoy jodidamente loco.

Y feliz de haber compartido ese pedazo de rato con ellos y poderlo compartir contigo. Y creo que ellos son una de las mejoras bandas de la historia. Deja la mente libre. No juzgues estrictamente mis palabras y sumérgete en un océano de honestidad brutal. A lo mejor sientes lo mismo que yo. ¿Dónde fue a parar todas esa gente ceniza?

 ¿Cuáles son vuestras máximas aspiraciones cuando os enfrentáis a la grabación de un nuevo álbum?

Scott: Yo creo que los factores principales que influencian nuestra evolución y así nuestras aspiraciones, van intrínsecamente conectadas a nuestra evolución como banda de directo. Todo lo que hemos sido capaces de aprender y las nuevas preguntas que iban apareciendo en el difícil oficio de hacer una canción y de cómo interpretarla en directo. Aquel intangible, el poder y la belleza, es lo que convierte algo en un gran tema. Hemos estado mucho tiempo investigando de una forma científica los pequeños detalles. Los tonos más adecuados, los mejores métodos de grabar una batería, el funcionamiento de ciertas armonías. Porque si combinas ciertos aspectos se convierten en una fórmula pero, cuando más te adentras en ella, esa fórmula desaparece y se convierte en tu propia forma de expresarte, tu lenguaje. Así que, contestando a tu pregunta, nuestras aspiraciones son intentar controlar todos estos elementos para llegar al máximo nivel de honestidad. En esa constante relación entre lo que es una expresión real y lo que no es, tenemos que encontrar lo que es y profundizar en ella. Cada álbum es un nuevo juego. No puedes prestar atención a lo que has hecho hasta entonces ni intentar replicarlo.

Después de grabar un álbum tan grande como Fate, ¿sentisteis presión?

Toby: No, eso es algo que nunca hemos sentido y espero que no lo hagamos nunca. Nosotros amamos escribir y grabar. Siempre ha habido canciones. Y cuando tienes que empezar una grabación te sientes excitado, emocionado. Sabes que vas a pasarlo bien porque es lo que te gusta hacer. Cada vez somos mejores como banda, cada vez, espero, escribimos mejor y cada vez aprendemos más y esto no nos hace sentir miedo. Al revés.

S: Toda la responsabilidad es con nosotros mismos. Cumplir con nosotros y impresionarnos. Y si conseguimos llevarlo a cabo, es lo que quiero compartir con una audiencia. Lo mejor que podemos hacer es juzgarnos con nuestra propia opinión. Cuando vamos hacer un concierto, lo más importante a tener en cuenta es que somos muy felices haciéndolo. No puedo esperar que a alguien le guste lo que hago si yo no soy el primero en disfrutarlo al máximo. Cuando esto pasa se cierra el círculo y estás preparado para asumir nuevos retos.

¿Qué significa para vosotros el éxito?

T: Sobretodo sentirnos felices. Cada vez que acabamos una actuación y nos sentimos bien, cada vez que sacamos un nuevo trabajo y estamos orgullosos. Éstos son los elementos que nos sirven para valorar el éxito. Nosotros estamos aquí para tocar en directo y hacer discos y esto es lo que sabemos hacer y, hacerlo cada vez mejor, es nuestro mayor éxito.

Después de mucho tiempo produciéndoos vosotros mismos habéis decidido coproducir vuestro nuevo álbum con alguien ajeno a la banda. ¿Cómo llegasteis a esta decisión?

T: Al principio el proceso fue muy difícil. Nosotros pensábamos que éramos mucho más abiertos que los demás y, por lo tanto, no necesitábamos a nadie que opinara sobre lo que hacíamos. En la banda había una forma de pensar bastante particular en la que todos coincidíamos en cómo hacer las cosas. Cuando vino alguien de fuera que tenía su propia opinión y era diferente a la nuestra fue en plan: ¿Cómo? !No hay otra opinión! ¡Ésta es la única manera de hacerlo! Y él se nos quedo mirándonos como si fuéramos imbéciles. Y realmente lo éramos. El gran mérito de trabajar con Rob fue que progresamos mucho en el plano personal y esto nos ayudó mucho en un momento en que la grabación no iba bien. Pero al final encontramos el ambiente perfecto para grabar, donde todo el mundo se sentía cómodo. Nos llevó tres semanas encontrarlo. Grabamos fuera de casa y no sé si fue una buena decisión o no, tampoco sé si lo haría otra vez. No tener una base de la que puedas marchar y volver al hogar fue muy duro para mi. Al principio pensé que sería muy divertido. Que estaríamos todo el día pensando en el disco y eso nos divertiría, pero después empecé a sentirme como si estuviera de gira y perdí algo de perspectiva. Aunque esto sólo es mi propia experiencia.

¿Y por qué escogisteis a Rob Schnapf?

S: Nos entrevistamos con un montón de tíos cojonudos. Grandes productores que habían hecho cosas alucinantes. Al final nos encontramos en un punto el que estábamos algo saturados. Todos eran productores increíbles. No sabíamos qué hacer y de golpe nos encontramos con Rob que era un tipo divertidísimo, que hablaba nuestro propio lenguaje, que no paraba de contar anécdotas. Un tipo con el que era fácil hablar. Y que nos flipaba todo lo que había hecho como productor. Eso nos hizo sentir muy relajados.

Eso va relacionado con la próxima pregunta que os quería hacer. Y es que creo que muchas veces, en el proceso creativo, impera más el factor humano que la técnica. ¿Estáis de acuerdo?

T: Absolutamente. Es crucial. Y va relacionado con lo que Scott hablaba antes de actuar en directo. Tienes que trasladar esa actitud al estudio.

S: Hay una dualidad en ese sentido, entre los sentimientos y la técnica y tienes que conseguir un equilibrio entre ambos. Hay un ejemplo que quería contarte. Muchas veces cuando intentas componer una canción te sientas y rasgas cualquier acorde, un sol por ejemplo. Un acorde que has tocado miles de veces y de golpe te acecha un sonido claro y excitante que nunca habías sentido anteriormente y dices: !Ah, lo tengo! Y a veces lo tocas y parece una vela sin aire, totalmente triste y alicaída. Lo que hay en la mente es totalmente relevante. Pues es lo mismo que en el estudio. La historia de la música nos lo ha enseñado constantemente desde sus inicios, cuando escuchas la gran variedad de álbumes y cómo éstos fueron grabados. ¿Qué hace que algo tenga calidad? No son las herramientas que uses, por supuesto, es el espíritu con el que fue creado.

Una de mis canciones favoritas de Shame Shame es «Shadow People» en la que Dan Auerback de Black Keys os ayudó en la composición. ¿Podéis explicarme la historia que hay detrás?

T: Esa es una historia que te contará Scott. Pero es todo mentira. ¡Ja, ja, ja! No, en serio. Quiero a Dan. ¿Has leído su artículo sobre los Stones en Rolling Stone? Es realmente increíble y divertido.

S: Durante unas semanas Dan y yo anduvimos en un juego que consistía en mandarnos mensajes con el móvil con progresiones de acordes y el reto era conseguir hacer un tema con ellos. Por ejemplo, él me mandaba un mensaje con: sol séptima, mi menor, fa y si bemol. !Oh, no! Mierda, ¿qué voy hacer yo con esto? Me mandaba progresiones realmente complicadas para poder escribir algo. Pero iba bien como ejercicio. Aunque nunca oíamos nada de lo que escribimos ninguno de los dos. Entonces yo empecé a consultarle, también a través de mensajes, algunos vacíos que tenía en mis letras. En el caso de «Shadow People» yo tenía ‘’Where did all you go’’, pero me faltaba algo en medio. Así que le mandé el mensaje pidiéndole cuatro silabas para completar el verso. Él no tenía ni idea de qué iba la canción ni la había escuchado nunca y me respondió con dos opciones: ‘’shadow people’’ (gente ceniza) y ‘’sad-eyed woman’’. (mujer de mirada triste). Iba a utilizar uno en un estrofa y el otro en la otra, pero al final me quedé solo con ‘’shadow people’’ porque sincronizaba a la perfección con el tono que quería darle a la canción. Sé que no es la forma más tradicional de colaboración pero, por esa vez, ese estilo aleatorio funcionó estupendamente. 

Creo que en Dr. Dog ha llegado un momento, y con Shame Shame es muy palpable, que habéis conseguido un sonido que os define y por el que se os reconoce. ¿Es eso una ventaja o un inconveniente? ¿Algunas veces os habéis sentido prisioneros de vuestro propio sonido?

T: No creo que haya sentido nunca eso. Yo creo que nosotros estamos al servicio de la canción. La instrumentación, el sentimiento, la forma en que la presentamos, es siempre para servirla. No se trata de la banda. No decimos éste es nuestro sonido, tenemos una canción, vamos a ver cómo podemos hacerla sonar como Dr. Dog. Al contrario, tenemos la canción y nos preguntamos qué le podemos dar para que suene de la mejor manera. Sin limitaciones ni nada preconcebido. Eso significa que si no tiene que haber guitarras eléctricas, pues así será, y si tiene que haber sólo voces, pues igual. Siempre hemos trabajado así y eso nos hacer sentir libres, que es básico en el proceso de creación.

S: Y eso viene del hecho que nosotros fuimos una banda de estudio antes de ser ni tan siquiera una banda. Yo y Toby nos pasamos muchos años grabando música sin tener una banda, escribiendo canciones, grabándolas, aprendiendo otros instrumentos. Estábamos inventando una banda para cada canción. Y este fue nuestro espíritu fundacional. Y de ahí es de donde partimos, y después de tener una banda real y tocar mucho en directo, nos esforzamos en reconocer nuestras fuerzas y debilidades con nuestros instrumentos para seguir aprendiendo cada día.

Contarme la decisión que tomasteis de dejar vuestra primera discográfica Park The Van y fichar por Anti.

T: Fue un proceso natural. Cuando sacamos Fate, Park The Van nos dijo que ellos serían incapaces de sacarnos el siguiente disco. Que no tenían la suficiente infraestructura para asegurar un buen funcionamiento. Ellos son buenos amigos nuestros, así que les dijimos que nos buscaríamos otro sello. Anti es el sello que queríamos estar. !Un sello que empezó con Tom Waits y que tiene todas esas referencias! Todo fue muy fácil y natural.

S: Ellos empezaron con punk-rock y nosotros siempre nos hemos sentido muy conectados a este espíritu.

Lleváis mucho tiempo en la carretera. ¿Qué tal lo lleváis?

T: Estás lejos de tu hogar, de tu casa, de tus amigos, de tu familia, de todo a lo que te sientes ligado fuera de la banda y eso hace que algunas veces te preguntes cosas y hagas valoraciones globales: ¿Es eso lo que quiero? ¿Soy feliz con lo que estoy haciendo? La mayoría de veces la respuesta es sí. Pero luego algunas veces te preguntas: ¿Qué coño estoy haciendo en medio de Milwaukee? Hay algunos momentos duros. De todas formas esta última gira americana ha sido la mejor de largo. Éramos un equipo de diez personas trabajando muy duro, todos felices, todos persiguiendo un mismo objetivo. Todo el mundo quería sentirse bien, y todos concentrados en hacerlo lo mejor que podíamos. Cada día era como una pequeña victoria.

A veces pienso que los arreglos de vuestras canciones están tan definidos que dejan poco espacio a la improvisación en directo. ¿Es cierto? ¿Improvisáis en directo?

T: Yo como bajista no improviso demasiado. Pero Scott sí lo hace. Hay veces que se lanza a un solo que no has escuchado nunca y dices: !Oh! ¿Qué va a pasar? Es excitante. Algunas veces falla, pero la mayoría no. Aunque incluso cuando falla es grande. Así es el directo. Scott es el mejor guitarrista del mundo. El mejor.

S: La improvisación es crucial. Por un lado somos una banda con unos arreglos muy concisos que no dejan mucho margen a la improvisación y que obligan a estar muy atentos y muy concentrados con nuestros instrumentos. Pero al mismo tiempo hay ondas de energía que ayudan a empujar las canciones hacia un lado u otro. Más allá de un solo, que puede ser pura improvisación. Me refiero a tu propia percepción de las cosas en un momento dado. La improvisación de la mente. Es lo que decíamos: la energía con la que haces las cosas hace que cada noche pueda ser diferente. Tus músculos, cómo respiras y todos esos pequeños detalles que para mi constituyen la improvisación real con la que todos jugamos.

T: Exacto. Y va relacionado con estar comprometido con el momento real en el que vives y no en una recreación de lo que has hecho antes. Vivir cada momento como único e intentar adaptar tus energías en cada momento. Cada circunstancia influye. Nunca suenas igual ni lo debes pretender. ¡La improvisación de la mente! Es como si tu y yo estuviéramos en esta terraza y quedáramos cada día para tomar unas cervezas. Cada día haríamos lo mismo pero cada día sería diferente.

¿Así que estamos improvisando ahora? No en serio, podías imaginar en los días de Racoon que llegaríais a donde estáis ahora?

T: Sí.

¿En serio?

T: Scott y yo hemos tocado música juntos desde siempre. Los dos tenemos 31 años y los dos empezamos cuando teníamos trece. La sensación que tuve cuando empezamos fue: trato hecho. Esto es lo que quiero hacer toda mi vida. Tendremos una banda con Scott y la liaremos parda. Fijo. Sabía que algún día tendríamos la habilidad suficiente para hacer lo que teníamos en mente, que es lo más difícil de conseguir.

¿En vuestros primeros días os ayudaron bandas como My Morning Jacket y por lo que veo vosotros estáis haciendo lo mismo con otras bandas como Hacienda, Pepi Ginsberg o Floating Action. ¿Existe la generosidad aún en el rock?

T: Nos han ayudado mucho a lo largo de nuestra carrera. Mucho. Siempre hemos recibido ofertas increíbles de bandas alucinantes, simplemente porque les gustamos. My Morning Jacket fueron los primeros y aún me siento muy ligado a ellos. Ese fue nuestro primera gira en serio. Habíamos hecho una con Racoon, pero fue un desastre. No sabíamos nada de nada. Y esos chicos eran tan eficientes, tan positivos, sin dramas. Para ellos también era la primera gira que hacían con Bo y Carl (teclista y guitarrista de MMJ), pero yo no lo sabía. Podía sentir ese espíritu de ‘’somos una banda, una unidad, trabajamos duro y eso es lo que nos gusta hacer’’. Mirando atrás creo que aprendimos mucho de ellos y nuestra filosofía de gira está basada en esa actitud que vimos en esa primera gira con My Morning Jacket. Sobretodo después de girar mucho más y averiguar que esa no es la tónica común, donde muchas veces hay bandas en las que los miembros no se hablan entre ellos y andan todo el día enganchados a sus ordenadores, sin importarles para nada sus conciertos ni su público. Me siento agradecido por toda la ayuda que hemos tenido.

 

Andreu Cunill

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