Encuentros — 13 junio, 2018 at 9:54

Nueva visita de Elvis Costello, clásico de nuestro tiempo

Recuperamos esta extensa e interesante entrevista con Elvis Costello a pocos días de los dos conciertos que ofrecerá en nuestro país el próximo miércoles 20 de junio en Jardins de Pedralbes (Barcelona) y el jueves 21 en Noches del Botánico (Madrid). Sin pelos en la lengua, MacManus nos habla de mucha música, de Nick Lowe, de Stiff Records,  Paul McCartney, de los Beatles, de la música de raíces, etc.

Pocas figuras vivas proyectan la inmensa sombra artística de este creador y sabio musical que, pese a haber despuntado durante los años del punk, respira el fragante aliento de los grandes clásicos. Un lujo volver a tenerle en nuestros escenarios, un honor conversar nuevamente con él.

‘’Chicas preciosas sin un solo defecto / Envueltas en film transparente de celofán / Perros rojos bajo piernas ilegales / Ella está tan bonita, él se arrodilla y suplica / Y ella observa a los detectives…’’ («Watching the Detectives», Elvis Costello and The Attractions)

Podría decirse que Elvis Costello fue el gran catalizador de la incubación new-wave británica, aunque por su inquietud trascendió ese género, hasta el presente, empleando un lenguaje estructurado visualmente y tentativamente usado como contexto. Costello se mantiene culturalmente algo a la deriva, aunque icónico, ya que por su eclecticismo es casi imposible describirle o etiquetarle. También por sus mutables formaciones instrumentales, con las que sigue realzando y en ocasiones abstrayendo la propia experiencia de un excepcional autor de canciones, extrapolando miríadas de sentidos nuevos que subyacen en un teórico tradicionalismo. Así, ha logrado mantener el interés de crítica y público durante toda su trayectoria, hasta llegar a años recientes con característica velocidad ideológica, incrustando música de raíces en sus recientes colaboraciones con The Sugarcanes y, ahora, The Roots.

Su revolución es la del lexicógrafo enriquecedor del rock y, las creíbles apropiaciones de variados géneros que elige emitiendo una electrificada lectura de inscripción psíquica sobre el rock, un imbatible léxico poblado con veracidad, excoriando o embelleciendo contemplativas temáticas, tomando amplio contacto incluso con el country y Stax, Allen Toussaint o Burt Bacharach, además de continuar siendo un muy personal guitarrista. Sonido y espacio, hallazgos de significados en claroscuros y espejismos de significación, nunca exentos de punzante sagacidad. Su atemporalidad cualitativa engendró un rock culto, propulsado por la banda garajera más alfabetizada y erudita de todos los tiempos: The Attractions. La velocidad de pensamiento prosigue, esplendorosa, con los Imposters, su grupo de los últimos años, que no son otros que tres cuartas partes de aquellos Attractions. El cantante sigue creando excelentes discos, como sus relativamente recientes Secret, Profane and Sugarcane (2009) o National Ransom (2010). La estatura de referencia cultural de Elvis Costello es tal que puede convocar a cualquier leyenda del rock, para su programa de televisión Spectacle, o ser es utilizado como icono en The Simpsons.

«Accidents Will Happen», «Possession», «Red Shoes», «Talking in the Dark», «I’m Your Toy», «Slow Drag with Josephine», «Sulky Girl», «Man Out of Time», «New Lace Sleeves», «Almost Ideal Eyes», «Little Atoms» o «Toledo»… ¿es este canon comercial, imposible de listar en su totalidad, superable? Seguro que no. Un expansivo Costello nos revela a continuación, entre otras exclusivas, la existencia de maquetas y descartes, aún si publicar, de su legendaria colaboración con Paul McCartney.

Elvis Costello’s unauthorized 1977 Saturday Night Live performance of “Radio Radio” www.morethings.com

Eres un prolífico compositor, pero ha pasado ya un tiempo desde National Ransom, ¿estás grabando nuevo material?

No he publicado nada recientemente, y tampoco desde National Ransom. Realmente no tenía intención de grabar nada, aunque si salió un disco en vivo, The Return of the Spectacular Spinning Songbook. Supongo que es un souvenir de los conciertos y, si la gente lo escucha, se podría decir que es mi nuevo disco, ya que sois una revista y no vais a tener una edición mañana, ¿no es así? La situación en la que nos encontramos ahora mismo es bastante rara, ya que estamos a punto de anunciar un nuevo disco en los próximos días. Estoy esperando tener la confirmación, ya que siempre hay algún tipo de demora cuando trabajas con distintos sellos discográficos, pero en los próximos días anunciaremos un nuevo disco que he grabado con The Roots. Saldrá a finales de año, aparte de ese dato, es algo difícil describir la música que contiene. Lo pasas mejor escuchándola, organizaremos una escucha para periodistas bastante antes de que se edite. Quizás eso sería lo mejor.

Es conocida la naturaleza ecléctica de tu trabajo y tu velocidad para editar material. Material que sigue conteniendo simbolismos y metáforas extremas. ¿Pueden estos, en ocasiones, subyugar o abrumar las canciones al mismo tiempo que se mantienen componentes esenciales de las mismas?

No lo sé, realmente no lo sé. Nunca se me ha ocurrido, supongo sabes que la tolerancia de la gente en relación a la densidad del lenguaje es muy variada. A algunos les gusta que las letras sean fácilmente comprensibles con solo escucharlas una vez. Algunos temas populares, la fuerza de estos, en particular internacionalmente, es que tratan sobre temas universales en términos muy simples. Por supuesto, otros temas son todo lo opuesto, con mucha densidad de imágenes, y como decías elementos metafóricos y símbolos, cosas así. Cuando repites ‘’like something’’ [como algo], esa construcción es muy dominante en el hip-hop, la gente la utiliza continuamente. Es como un ladrillo en la construcción de temas en ese género. No podría haber rap sin simbolismos y no sé si viviríamos en un mundo muy rico si esas cosas fuesen abandonadas. ¿Qué nos quedaría? Sólo las estupideces permanecerían.

Por ejemplo, la tópica rima ‘’moon, June, spoon’’, ejemplo de insipidez. Sí que hay muy buenas canciones escritas con un lenguaje muy simple. Me gustaría escribir temas tan simples y enternecedores como los de Hank Williams, pero no se me ha otorgado el ingenio para producir este tipo de material. Todo el mundo debe hacer lo que debe hacer. No puedo decir que me sienta capacitado para comentarlo, pero si simplificásemos todo a un estándar uniforme, eso no haría otra cosa que perpetuar un mundo insípido y homogéneo, aun viéndolo evidente. Ya hay demasiadas cosas insípidas y homogéneas. Pienso que nos enriquece el que se pueda hablar, o podamos expresarnos, de muchas maneras distintas. Puedes, de hecho, escuchar temas en un idioma que no comprendes y te pueden emocionar por el sonido de la voz, lo que en sí esta conlleva. Las emociones que retienes, sus diferentes énfasis en distintos lugares, compartiendo aspectos fundamentales de la vida, son tremendamente penetrantes. Su léxico es un mundo en sí mismo, y nos conmueve como seres de intelecto, carne y hueso, que somos. Todo ello es bueno y puede ser efectivo.

Foto: James Omara

La profusión de metáforas y simbolismos, ¿introduce elementos de atemporalidad en el carácter de los temas? Mencionas a Hank Williams como alguien que, aunque legendario, componía de manera simple. ¿Es ese tipo de material menos dado a ser codificado por el tiempo?

Son cosas diferentes. Quiero decir, ¿por qué no podemos tener ambas cosas?

Supongo que te lo pregunto pues estos tiempos actuales, también culturalmente, consisten de medias tintas…

¡No lo leas, simplemente no lo leas! Mucha gente se lamenta a menudo de justamente esto, y probablemente yo también lo hago. Si te encuentras delante del televisor y lo enciendes, te puedes quedar estupefacto de la idiotez de todo lo que emiten. Incluso la presentación de las noticias es de idiotas, pero en algún lugar vas a dar con alguien que habla con conocimiento o matices, y de igual manera esto se halla en la música y poesía, el cine. No lo vas a encontrar necesariamente en la tele o los medios. No tienes que ser siquiera particularmente cínico para deducir que algo pensado para ser vendido, esa campaña direccionada a venderte la franquicia o la camiseta, no es proclive a un diseño complejo emocionalmente. Se trata de pulsar los requeridos botones en mucha gente… ¡ponle más azúcar! Así que por qué sorprendernos de cosas como estas, incluso ¿por qué enfadarte por ello? Todos podemos divertirnos yendo un día a la feria, pero no es una buena idea ir a diario.

 Hablando de todo lo contrario, recientemente he visto a Nick Lowe. ¿Hay alguna posibilidad de que grabéis juntos? En cierta manera es algo extraño que no haya ocurrido todavía.

¿Por qué grabar juntos? Sí que tocamos juntos. Nick salió a tocar conmigo en el Royal Albert Hall, la pasada primavera, cuando giramos con The Spectacular Spinning Songbook en Inglaterra. Subió a escena e interpretó una preciosa versión de «Poison Rose», un tema mío que grabó en su último disco. Tocamos su tema «Peace, Love and Understanding», que forma parte de nuestro repertorio. Pero a Nick le gusta un tipo diferente de rock’n’roll. Le gusta con algo de swing y no hay mucho volumen en su música. No creo que produzca otros discos que no sean los suyos. Yo tampoco. Sí que he estado involucrado en producir muchos de mis propios discos, pero no he producido el de otro artista durante casi treinta años. No hay tiempo suficiente para todo eso. He hecho algunos temas con otra gente, a lo largo de los años, cuando se me ha pedido, pero no he tenido el interés de producir, mientras que Nick fue un notable productor y luego creo que quiso concentrarse en componer, y está en su derecho. Realmente no hay mucha relación entre nosotros, ya que vivimos en países distintos, aunque seguimos siendo amigos y nos vemos cuando podemos. Pero no compartimos necesariamente el mismo punto de vista sobre el rock’n’roll, ya sabes. Me encanta mucha de la música que a Nick le gusta, y verdaderamente adoro sus discos.

Se os sigue asociando por ese centro neurálgico que fue Stiff Records.

No podríamos volver al pasado y recrear nada de aquello. Sería bastante imposible. Creo que lo más cerca que estuvimos de hacer eso fue en 1986, cuando grabamos Blood and Chocolate. Fue cuando estábamos aún muy cerca en el tiempo para negociar con esos conceptos, y tras varios años de trabajar con diferentes productores. Pusimos a las mismas cuatro o cinco personas en un estudio, con varios ingenieros, y facturamos un disco como combo de rock’n’roll. Un disco de rock’n’roll sin elementos adicionales. Si hubo algún elemento adicional fue la rítmica acústica de Nick, para darle a los temas una base rítmica. En los años previos a esto, en la primera mitad de los ochenta, creamos discos con muchos y variados tipos de sonidos. Elepés como Imperial Bedroom con Geoff Emerick, o Punch the Clock con Clive Langer, y habíamos avanzado a diferentes tipos de arreglos y producción. Fue algo realmente muy positivo hacer todo aquello. Y no creo que sea posible repetirlo.

No aludía a recrear o repetir. Hay paralelismos entre vosotros, sobre todo como renombrados letristas, debo decir que justificadamente.

Entiendo, la última vez que estuvimos en el estudio fue cuando, como Attractions, grabamos Brutal Youth, donde Nick toca el bajo. No produjo el disco, pero sí tocó el bajo en Brutal Youth, a comienzos de los noventa, y fue fantástico. Además, tocó en algunos de mis discos cuando estuve en Warner, y siempre me ha encantado su franca aproximación al bajo, donde él jamás ha tenido pretensiones de ser un virtuoso, cosa que tuvo otra gente con la que he tocado. Adoro como toca el bajo. Él es muy modesto en referencia a esto, pero siempre quise para mi material el modo exacto en que él toca. Y a veces eso es justo lo que requiere el material. Sí que tocamos un concierto benéfico juntos en San Francisco, en el que interpretamos las canciones del otro. Está grabado y hemos hablado sobre la posibilidad de publicarlo. Fue una espléndida noche, fantástico escucharle cantar una preciosa versión de «Alison», que por supuesto él produjo. Yo toqué temas suyos como «When I Write the Book», que de hecho precede a «Every Day I Write the Book» en términos de contexto. Él tuvo la idea de componer un tema en relación a escribir un libro como temática antes que yo. Siempre me ha encantado esa canción. Había unas cuantas más de él, incluyendo una realmente antigua que quise cantar durante años, «Don’t Lose Your Grip On Love», que escribió mucho antes de que yo fuese un músico profesional. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, desde 1972.

Ese concierto que describes junto a Nick Lowe, sería criminal que no se editase…

Fue una gran noche y las interpretaciones, los temas de Nick, no me dejaron indiferente. Los resultados son muy buenos, aunque justo ahora no podría confirmar nada, ya que la posible edición es pura especulación. Estamos contentos de cómo salió todo y también fue una oportunidad para mí de hacer otro soberbio tema de Nick. Te he comentado algunos, pero resaltaría que me encantó, además, tocar su «I Trained Her to Love Me».

Ambos, como he dicho, coincidisteis en Stiff, un modelo a seguir en la independencia del rock y el pop.

Fue una época especial sin duda, y el sello es como mínimo reivindicable. Bandas como Brinsley Schwartz y artistas como Nick Lowe ya habían estado expuestos a un público. Yo también estaba en el circuito de conciertos londinense y ellos eran una inspiración, aunque luego Nick no tuviese suerte hasta que Stiff le recuperó y se convirtió en algo así como el productor de la casa. No sólo produjo mis discos, imprimió al primer elepé de los Damned una increíble apariencia de caos. De hecho lo considero el disco punk británico por antonomasia. También estuvimos muchos artistas del sello en una gira que dudo se pudiera repetir hoy. Llevábamos por toda Inglaterra, en una especie de circo ambulante, aquel rock’n’roll nuevo y fresco, y creo que se dignificó un rock de autenticidad que no aspiraba a introducir algo necesariamente sesudo en el mainstream, pero sí a elevar creativamente, en la medida de lo posible, nuestras grabaciones y conciertos.

En Mighty Like a Rose compusiste con Paul McCartney a petición del mismo. «So Like Candy» es un muy destacable tema, bonita canción. 

Proviene del segundo grupo de canciones que Paul y yo escribimos. Me invitó a ir y ver qué ocurría si nos sentábamos uno frente al otro y escribíamos temas. Fue muy informal, teníamos un bloc de notas y dos guitarras, trabajamos en su estudio. Al terminar de componer un tema, bajábamos a grabarlo de inmediato. Lo cual era muy excitante, como te imaginarás. La idea misma de componer con él es bastante apasionante. Quiero decir, cuando empiezas no sabes bien por donde ir… hay un grado de reserva, no quieres saltar al asunto de manera inapropiada. Es como estar bailando, por así decirlo, hasta que se consigue el ritmo del estilo colaborativo. Ambos teníamos temas compuestos a medias que llevamos a las sesiones, y trabajamos juntos sobre ellos. Uno de estos fue mi canción «Veronica», un éxito enorme, y ya en el siguiente grupo de canciones nos sentíamos más confiados a la hora de proponer formas completamente nuevas.

Escribimos entonces cuatro temas más, uno de estos «So Like Candy», y creo que al final compusimos una docena, algunos de los cuales jamás han sido grabados, jamás han sido publicados. Paul editó cuatro temas en Flowers in the Dirt, donde quizás esté mi favorita, «That Day Is Done»; y yo grabé «Candy», «Veronica» y «Pads, Paws and Claws» en Spike. Paul grabó dos temas más en su siguiente álbum, mientras yo grabé una más en All This Useless Beauty. Esas son todas las canciones que de hecho hemos publicado, pero existen maquetas de todos esos temas, y diría honestamente que, aunque «So Like Candy» es un buen tema, nuestra versión a dúo, la maqueta, es incluso mejor. Porque escuchas la canción justo mientras se desarrollaba, cuando se materializaba lo escrito. Muestra ese tipo de frescura, aunque no tenga ningún tipo de acompañamiento. Bueno, ahora que lo pienso, quizás exista también una versión de Paul y mía con banda. Además, creo que incluso la grabamos, quizás me equivoque, pero creo que existe. No puedo recordar todo lo que grabamos con exactitud.

Oct-Mir 33

Me gustaría comentaras tu pasión por la música de raíces. Admiro tus discos iniciales, como todos tus fans, pero, ¿quizás te encasillaron durante demasiado tiempo?

Creo que debes aceptar que el elemento sorpresa reside en el trabajo mismo, y también tú eras probablemente más joven entonces, quizás ni podías comprarte discos aún, cuando escuchaste esos discos por primera vez. Esa experiencia ocurrió cuando esos discos impactaron en ti dejando huella. También yo tengo discos que funcionan de esa forma en mi vida. Aquellos que tienen un significado especial para mí. No me refiero a la nostalgia, más bien a que son un descubrimiento en un punto crucial y formativo. Cuando te conviertes en músico profesional, empiezas a escuchar el material con un oído diferente. Te centras en cómo se han hecho las cosas y, a veces, escuchas discos que descubriste cuando eras un niño y, de repente, escuchas el bajo de manera diferente cuando antes no te habías fijado y ahora tienes un mayor enfoque. Piensas, ‘’¡Guau, están cantando fuera de tono, no me había dado cuenta!’’.

Con el paso del tiempo he llegado a aceptar que la gente tiene una variada serie de relaciones con esas primeras canciones y, como decía, no hay manera de volver atrás y tampoco necesitamos hacerlo. Quiero decir con eso que, aquellos discos, no los voy a poder mejorar, pero debo decirte que no son superiores al resto de los discos que he creado. Sí que pienso que ocupan un lugar especial en el catálogo. Sé que hay temas que nunca escribiré de nuevo como en esos primeros discos. Hay canciones que he escrito desde entonces, que hubiese sido imposible componer de igual manera cuando empezaba. No podía haber escrito «Shipbuilding», no podía haber escrito esa letra o música. Hay temas, hasta National Ransom, que tuve que trabajar durante todos estos años para aprender cómo componerlos. Este es un punto crucial en mantenerte haciendo música, encontrar algo dentro de ella. No te digo que tires a la basura My Aim Is True, pero ahora quiero que escuches el nuevo disco. Y el próximo también.

Como otro material clásico del rock, aquellos primeros elepés tuyos causaron un impacto por sus cualidades cultamente garajistas, su aspecto explosivo y al tiempo refinado.

¿Sabes?, a mi me ocurre lo mismo, me siento de esa forma en relación a los Beatles. Me ocurre eso sobre todo con los Beatles. ¿Es With The Beatles un mejor disco que Sgt. Pepper’s? Probablemente no, aunque para mí siempre tendrá un lugar especial. Fue el primer disco que tuve. Sé que «Strawberry Fields Forever» es un mejor tema, más plenamente emocional, que «Please Please Me», pero este último es el primer single que compré en mi vida. Así que, claro, no es nostalgia, es ese momento de descubrimiento. Invoca ese momento de descubrimiento, ese que te revela que esto va a ser importante durante toda tu vida. Hay discos que son como postes indicadores en la vida de todo el mundo y, si eres un músico, estos son los portales que te impulsan hacia toda una serie de posibilidades. Yo he sido lo suficientemente afortunado en descubrir que, si eres lo suficientemente paciente, cierta música se convertirá en tu música, se te revelará. Es el fracaso de quienes están menos interesados que no se mantengan ahí; otros están dispuestos a dejar que la música empiece a comunicarles cosas y es muy bueno que tengas esa tendencia. Hay veces que algunas circunstancias evitan que puedas hacer esto, no es que uno sepa más que los demás. Cuando eres un niño puede que te llevasen a escuchar una sinfonía y, cuando eres más mayor y tienes la capacidad de extraer cosas de la música, entonces conectas con lo que realmente está ocurriendo.

Debo confesarte que me alegra que el motivo de esta entrevista sea vuestra visita.

También yo estaba empezando a preocuparme. Toqué con los Sugarcanes en el norte, en San Sebastian, y antes hice un concierto cerca de los Pirineos. Los Sugarcanes hicimos varias actuaciones, hubo una en Cádiz y otra por alguna zona montañosa. Para serte sincero, leo las noticias diariamente, y leyendo lo mal que está la economía española, pensaba que quizás no se nos harían ofertas. La situación parece ser tan desalentadora, ¿no?

Creo sinceramente que hemos sobrepasado ya el punto de lo desalentador…

Puede parecer que llevamos una vida muy privilegiada, pero nos afectan las mismas cosas. Tanto como afectan a los demás. Se necesita una cierta cantidad de dinero para llevar a cabo una gira, y te diré que incluso es posible que no volvamos a casa con una cantidad decente de dinero, algo que está ocurriendo en todos los aspectos de la sociedad. Aceptas una bajada de tu sueldo para mantener tu trabajo.

Háblame de tu trabajo en la Jazz Foundation of America. ¿Qué hace en concreto la fundación? ¿Cuál es tu papel ahí?

Se supone que soy algún tipo de miembro honorario del comité. Estoy en la lista de personas que apoyan los objetivos de la fundación, lo que me otorga demasiado crédito por lo poco que puedo aportar. Obviamente ayuda tener a una serie de figuras que apoyen a una fundación que, como algunas otras, ayudan a los músicos. Es un escándalo que, en Estados Unidos, aquellos que buscaron el arte en la música en vez del comercio, acaben de mayores sin poder hacerse cargo de sí mismos, sin ningún tipo de seguro médico. Nuestra fundación cobró fuerza cuando ocurrió el desastre del Katrina, y los sucesos que siguieron a ese huracán. Esto afectó a una considerable y vulnerable comunidad musical, que no había sido para nada recompensada como su música, de tan alta calidad, debería haberlo sido. Realmente, esto es todo. He tocado en eventos de la fundación, en un par de ocasiones; he podido hacerlo sólo un par de años, ya que mis giras suelen estar programadas para la misma época, en primavera. Tocaré en un evento, con Hal Willner como director musical, antes de salir de gira. Él lo está organizando con los músicos de la película Kansas City de Robert Altman. Son muy notables músicos de jazz, como Don Byron o James Carter. Han tocado juntos en ese tipo de formación, una maravillosa banda. También estarán los Jazz Passengers y cantaré unos temas con ellos.

 Por último, ¿qué se siente cuando se le utiliza a uno como referencia cultural en The Simpsons?

Es difícil describirlo, pero fue muy divertido participar en un memorable episodio.

 

Texto: Tony Sanders. Publicado en Ruta 66, nº306, julio de 2013

 

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